Desde el fin de los subsidios soviéticos a principios de
la década del noventa la economía de Cuba ha enfrentado varios retos.
Los trabajadores cubanos sólo ganan alrededor de
$20 al mes y dependen del
gobierno para la vivienda, la alimentación y prácticamente todo lo demás. Viven en uno de los países más pobres de América, sin embargo, sus trabajos son
seguros.
Bueno, eso es hasta ahora. Una sensación de inseguridad se está difundiendo a través de
la fuerza laboral de Cuba a medida que los líderes están hablando de reducir empleos
e implementar reformas.
Ocho de cada 10
trabajadores cubanos son empleados por el gobierno, lo cual drena bastante la economía ya débil
de la isla.
El año pasado año, Raúl Castro se comprometió a
solucionar el problema al despedir medio millón de trabajadores. Les concedió a los empleados gubernamentales despedidos el permiso
para iniciar sus propias pequeñas empresas. Esto representa una nueva orientación para un
gobierno que se caracterizó por una política de mantener la mayoría de las
empresas bajo su control.
Pero para los miembros del Partido Comunista que
puedan dudar de esta ideología, Castro renovó su compromiso de
"defender, preservar y continuar perfeccionando el socialismo, y
nunca permitir el regreso del régimen capitalista”.
Sin embargo, la vieja guardia revolucionaria de
Cuba no puede agarrarse del
el poder por mucho tiempo. Raúl
Castro acaba de cumplir 80 años de edad. El pasado abril el Partido Comunista lo nombró primer secretario, reemplazando formalmente a su hermano Fidel, que tiene
84 años.
Otro comunista de 80 años de edad, es el segundo
en comando. Estos líderes son muy cautelosos con la
reforma económica.
"Cuba en este momento está en un estado de
gran confusión entre el cambio desde lo puramente comunista socialista,
a un sistema cuasi-mercado", según Teo Babún,
director de la organización caritativa con sede en Miami, ECHO Cuba.
Babún dijo que Cuba se está moviendo, no con la
misma rapidez que la China o Vietnam, y
no saben a dónde van.
Un puñado de congregaciones evangélicas no está
esperando por reformas gubernamentales. Están
ayudando a sus miembros a crear sus propios ingresos ahora mismo.
"Las iglesias más agresivas han estado
permitiendo a los miembros de las iglesias a colaborar con organizaciones
fuera de Cuba que los ayudarán a crear pequeñas empresas", explicó Babún.
Hasta el momento, dijo Babún que ECHO Cuba ha
ayudado a cubanos evangélicos con más de 1,200 pequeñas empresas.
"Les ayudamos a redactar un plan empresarial,
les enseñamos el proceso de cómo iniciar su negocio y luego le damos las herramientas para implementarlo", dijo él.
Pero los empresarios en ciernes de Cuba deben
olvidar lo que el gobierno comunista les ha enseñado los últimos
50 años.
"El modelo socialista de Cuba a partir de
1959: uno a la cabeza y todo lo demás debajo. Ellos en realidad no entienden cómo reunirse, cómo colaborar unos con otros y
tomar decisiones en conjunto", explicó Babún.
Ahora es que están aprendiendo la base del mercado libre con sus propios
proyectos de microempresas. Y una vez los cristianos inicien sus propios negocios,
Babún cree que otras libertades fundamentales le seguirán.
"La libertad de ser capaz de operar no sólo
en el mercado, sino también en su lugar de culto, libremente,
sin ningún tipo de restricción de ningún tipo de
gobierno ", dijo.
Fuente: cbn.com
Biblia para la guerra espiritual - HD