Hijo de pastor mexicano sobrevive tras ser secuestrado en septiembre

Christian, el hijo del pastor Omar Carbajal de la iglesia Torre Fuerte en Guerrero, México, fue liberado tras haber estado plagiado por 75 días

Christian Carbajal, de 15 años de edad, que fue secuestrado en Guerrero, México el pasado 24 de septiembre mientras iba de camino a la escuela, regresó a su hogar sano y salvo tras 75 días de cautiverio.

Según le contó Christian a Vida Cristiana, ese miércoles por la mañana se dirigía a la escuela junto a su papá, el pastor Omar Carbajal y su hermano menor Jonathan, cuando un vehículo los interceptó obligándolos a bajarse de su auto para montarse en una camioneta. Rápidamente les dijeron que se trataba de un secuestro por dinero y que ellos eran la mercancía. Luego les preguntaron cuál era el mayor de los hijos y separaron a Christian de su padre y su hermano. Le taparon los ojos y lo llevaron a un lugar que no puede describir. Al cabo de dos semanas, supo que tanto a su papá como a su hermano los habían liberados el mismo día del secuestro, lo cual lo confortó.

Cuando Vida Cristiana le preguntó si era que lo venían amenazando, señaló que todo fue una sorpresa. Nunca antes lo habían amenazado ni a él ni a su familia.

Christian contó que tan pronto comenzó la odisea empezó a orar en lenguas, dijo con una madurez poco usual para su edad, que no estaba comprendiendo del todo lo que estaba sucediendo, pero sí sabía que Dios es siempre fiel.

Estuvo encerrado en dos lugares diferentes, en ambos lo tenían amarrado al pie de una cama en un cuarto oscuro y estrecho. Lo alimentaban una vez al día y sólo le permitieron bañarse una vez. Cuenta que, con frecuencia, lo amenazaban y le decían que sus padres no lo querían, pero él les respondía que sabía que eso no era cierto, y una y otra vez les decía que confiaba en Dios. Eso enojaba a los secuestradores ya que le respondían que no era un asunto de religión, sino terrenal. “Por la misericordia de Dios nunca me maltrataron físicamente”, manifestó Christian, quien se crió en un hogar cristiano y a eso de los 12 años aceptó a Jesús con una “convicción fuerte”, según explicó.

La familia de Christian se mantuvo orando y confiando en Dios durante todo el proceso. Unas 50 iglesias de la ciudad se unieron semanalmente para orar por él. De hecho, en uno de los círculos de oración, la mamá de Christian, Liseth Quirós, expresó que en su corazón no había rencor en contra de los secuestradores y que los perdonaba.

“Estoy de acuerdo con lo que hizo mi mamá, porque pienso que ellos merecen y tienen una oportunidad para conocer al Señor. Siento compasión y misericordia por ellos, porque no tienen un entendimiento claro acerca de Jesús y de cuánto Él los ama”, manifestó Christian quien asegura que la adoración a Dios y la lectura de la Palabra fue lo que lo sostuvo durante la prueba.

Christian tenía su Biblia escondida en su pantalón, pero los secuestradores se la quitaron. Estuvo dos semanas sin su Biblia, lo cual describió como “dos semanas en oscuridad”. Luego le ofrecieron darle un televisor para que se entretuviera, pero él insistió en que le devolvieran su Biblia.

Finalmente se la dieron, y con el resplandor de un foco comenzó a leerla. De ahí en adelante leyó la Palabra todos los días. La leyó completa y repitió el Nuevo Testamento así como otros libros en varias ocasiones.

Christian confesó que el libro de Daniel lo ayudó mucho. “Vi que Daniel fue llevado de su casa y su familia sin preguntarle si quería ir o no, pues era una orden del rey. Sin embargo, él se propuso ser fiel a Dios en vez de resentirse y preguntarse por qué.”

El 7 de diciembre de 2008 Christian fue liberado. Cuenta que lo sacaron de madrugada y le dieron un poco de dinero para tomar el autobús hacia su casa. Así, a pocos días antes de la Navidad, la familia de Christian pudo festejar la llegada de su hijo.

Según las estadísticas, México es uno de los países con más alto índice de secuestro en el mundo. El Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad en dicho país, estima que se dan unos 17 plagios diarios, los cuales en ocasiones terminan en asesinatos, a veces aun después de haberse pagado por el rescate.

Cabe señalar que una gran parte de los familiares de las víctimas optan por no denunciar los secuestros a las autoridades por temor a la corrupción que existe, ya que se han hallado policías y agentes federales involucrados en este tipo de delito. Por tanto, muchos optan por recurrir a mediadores privados. También se ha registrado un aumento en la cantidad de personas que se están colocando chips transmisores en los brazos, estos permiten localizar a las víctimas vía satélite. La firma de seguridad Xega que diseñó el chip, ha reportado que ha tenido hasta un 13 por ciento de aumento en las ventas.

Para Christian esta experiencia cambió su vida. “La Palabra confrontó diversas áreas de mi vida. Aprendí muchos textos bíblicos importantes. Me hizo ser más sensible a las necesidades de los demás, me enseñó a confiar más en Dios, y a valorar más mi familia y lo que Dios me ha dado”, manifestó el joven. “Creo que Dios me permitió vivir esta experiencia para prepararme para los planes que él tiene para mí. Fue un tiempo de prueba, disciplina y entrenamiento.”


—Brenda M. López de Teixeira

anuncio
anuncio
Vuelva a la página de inicio