"Living" la vida loca

El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. —1 Corintios 2:14
¿Qué pensarías de alguien que se pusiera a construir un crucero en el desierto de Bolivia o de un israelita que fuese a la capital de un país árabe sólo a decirles a sus habitantes que se arrepien­tan de los ataques que hacen contra Jerusalén? ¡Éstos si cantarían: "Living la vida loca"!

Sin embargo, quiero que sepas que hubo casos en que ciertas personas hicieron algo similar en cumplimiento a la orden que recibieron de parte de Dios. Por ejemplo, Noé construyó un barco en medio del desierto y Jonás fue a predicarles arrepentimiento a los enemigos de su pueblo.

Nuestro grandioso Dios, al cual en algunas oportunidades tratamos de encerrar en el frasco de lo posible o en el envase de lo lógico, muchas veces nos pide que hagamos cosas que se oponen totalmente a nuestras expectativas y a las que los demás tienen de nosotros. Él tiene planes maravillosos para nuestra vida, pero en muchas ocasiones somos nosotros los que le cortamos la inspiración, y todo porque, a nuestro parecer, nos resultan muy locos.

Pensar que nuestros amigos van a llegar a los pies del Señor, que las cosas en casa van a cambiar, que vamos a lograr esto o lo otro en nuestra iglesia puede parecernos una locura. Es entonces en esos momentos cuando preferimos pisar el seguro —¡aunque mediocre!—terreno de la lógica. Cuando nos vienen al pensamiento ideas maravillosas que no sabemos cómo aparecieron, lamentablemente, muchos empezamos a analizar si convienen, si lo sentimos, si es posible, si esto, si lo otro... y así un sinfín de dudas sucesivamente.

Ser cristianos es para los locos por Dios. Ninguno de los hombres y mujeres de Dios que marcaron la historia llegó a cuestionar si era lógico lo que Él les pedía. Muchos de los personajes bíblicos sólo tuvieron una determinación: "Heme aquí, envíame a mí”, tal como dijo Isaías en el capítulo seis, versículo ocho de su libro. Aunque otros piensen que es una locura, nunca te olvides que la obediencia a Dios es la verdadera puerta a tus sueños cumplidos. Aférrate a las promesas maravillosas de Dios.

Ideas para Líderes Juveniles

No te olvides de brindarles oportunidades a los jóvenes de meditar lo que aprendieron al final de cada reunión. Pídeles que escriban: "Yo aprendí...", o divídelos en pequeños grupos para que discutan lo que aprendieron. Asegúrate que todos escuchen lo que cada cual escribió.

Toma en consideración el agregar varias actividades juveniles en la semana. Muchos jóvenes que son hijos de padres que trabajan, quedan sin supervisión hasta muy tarde por estar solos, y, durante ese tiempo, no tienen nada que hacer. Procura hacer que aprovechen el tiempo de ocio en cosas que les edifiquen como, por ejemplo, motivarlos a que aprendan versículos bíblicos. Pide que te entreguen por escrito las actividades que efectuaron.

 

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