Generación3

Basta de religión

Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo.
—1 Corintios 12:27

Jesucristo no vino a imponer una religión o a adoptar rigurosas técnicas legalistas. Por el contrario, se opuso a ellas (Lucas 11:37-52). Lo que él vino a hacer fue una nueva creación de cada uno y en cada uno de nosotros. A veces las iglesias locales se vuelven una suma de actividades: “Reunión de jóvenes, reunión para organizar la reunión de jóvenes, reunión para organizarnos para organizar la reunión...” y cuando finalmente llega la ocasión, siempre es lo mismo, y terminamos pensando que lo único que hacen los líderes es elegir el tema, quién predica, dónde y a qué hora. No podemos conformarnos que la iglesia sea sólo religión. Hay cosas que deben estar en las bases: “Amistad, comunión, desafío, cambio”, pero que estas cosas se den es responsabilidad de todos. La iglesia no puede ser una maleta cultural evangélica, debe ser una vivencia. De lo contrario empiezan los programas de entretenimiento para “nietos de Dios”.

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No pierdas el tesoro


Vengan, síganme—les dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres”. Al instante dejaron las redes y lo siguieron.
­—Mateo 4:19

Se cuenta de un adolescente del norte de Colombia que estaba caminado en la selva junto con dos amigos, cuando de repente se encontraron con un anciano moribundo sobre un montón de rocas extrañas. El jovencito se acercó al anciano con desconfianza y preocupado por lo que estaba sucediendo, pero sus amigos le dijeron riéndose que no valía la pena acercase al viejo. Cuando el chico estaba por alejarse, el anciano lo llamó y le dijo: “Yo ya estoy demasiado cansado, pero ayúdame a llevar estas rocas hasta el siguiente pueblo y yo te daré algunas”. El joven miró las rocas y se preguntó para qué este viejo querría estas rocas que evidentemente lo tenían tan cansado. Sus amigos se volvieron a reír diciéndole que ya no perdiera tiempo con el viejo aparte que se veía mal, estaban muy lejos y ya era hora de volver. En eso, el hombre levantó su brazo y dándole una pequeña piedra al joven le insistió: “Ayúdame y te daré algunas de estas rocas”. El joven le respondió: “¿Pero para qué quiero yo esas rocas?”. El anciano respondió: “Te aseguro que estarás muy feliz de hacerme caso y ayudarme”. Pero por la insistencia de sus amigos el joven finalmente se alejó y dejó abandonado al viejo con todas sus rocas.

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"Living" la vida loca

El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. —1 Corintios 2:14
¿Qué pensarías de alguien que se pusiera a construir un crucero en el desierto de Bolivia o de un israelita que fuese a la capital de un país árabe sólo a decirles a sus habitantes que se arrepien­tan de los ataques que hacen contra Jerusalén? ¡Éstos si cantarían: "Living la vida loca"!

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Ganar comienza con empezar


Dicen los más conocidos presidentes de las empresas multinacionales que uno de los secretos del éxito es empezar con el fin en mente. Lo que no muchos de estos grandes empresarios saben es que este principio ya estaba declarado en el libro de Proverbios mucho antes de que ellos usaran pañales. Es que es cierto; si tú no sabes hacia dónde te diriges, lo más probable es que nunca llegues a ningún lado. Si no hay un fin en tu imaginación, ¿para qué vas a esforzarte? Por eso es que esa visión tiene que estar lo más definida posible.

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Creer para ver

Dichosos los que no han visto y, sin embargo, creen.
Juan 20:29

La mayoría de los terrícolas dice que necesitan ver para creer. Una señora que peina canas dice: "Ah, si yo no lo veo con mis propios ojos, yo no lo creo", y un adolescente de 15 años dice: "Hasta que no esté ahí y pueda vivirlo yo mismo, no creo que sea así”.

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¿Quién dijo algo de estar seguros?


Uno de los ancianos me dijo: ¡Deja de llorar, que ya el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido! ­—Apocalipsis 5:5

Por más de 50 años, miles de ­personas alrededor del mundo han comprado más de 100 ­mi­llones de los libros Las crónicas de Narnia, los cuales han sido traducidos a más de 40 idio­mas.

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