Se desata mover de Dios en cárceles de mujeres


El Espíritu Santo se está moviendo en las cárceles y se está dirigiendo a los corazones heridos de las reclusas. Según el ministerio Daughters of Destiny (Hijas del Destino), en el último año, más de 20,000 presas han asistido a eventos evangelísticos, y más de 7,500 le han entregado su corazón a Cristo.

Hijas del Destino es un ministerio de alcance en las prisiones de mujeres. Hasta el momento han realizado estudios bíblicos y eventos evangelísticos en 203 penales en 25 estados de todo el país.

“Hay un entusiasmo y fervor por Dios. En el pasado, entre un 7 al 10 por ciento de las presidiarias de un centro asistían a nuestras reuniones. Ahora estamos viendo de 30 a 90 por ciento”, dijo Annie Goebel de Hijas del Destino.

El ministerio con sede en Colorado Springs, Colorado, lo dirigen los fundadores, el matrimonio Mel y Annie Goebel y cuenta con alrededor de 850 voluntarios. Ellos enseñan y educan a todas las mujeres que responden al llamado a recibir a Jesucristo a través de su ministerio, el cual comienza mientras las mujeres están en la cárcel y continúa cuando salen en libertad.

“Más de un millón de mujeres en los Estados Unidos están encarceladas”, dijo Annie. “Muchas de estas mujeres son jóvenes esposas y madres. La mayoría de ellas desean cambiar, para tomar mejores decisiones cuando vuelvan a la sociedad. Ellas necesitan saber que Dios cambia a todos los que se lo piden.”

Annie le dijo al Christian Post que el 90 por ciento de las mujeres en las cárceles fueron objeto de abuso en algún momento de sus vidas y más del 80 por ciento son casos de abuso sexual. “Las mujeres que están en la cárcel son por lo general niñas heridas que sienten que no tienen ningún valor, están solas y sin amor”, explicó. “Así es que ellas están tomando decisiones basándose en esas creencias y las consecuencias son muy autodestructivas.”

Los equipos de Hijas del Destino se esfuerzan por llevar esperanza y sanidad a estas mujeres. Cuando salen de la cárcel, las mujeres continúan su crecimiento espiritual a través de un programa llamado Discipleship Network (Red de Discipulado). Esto provee la interacción cara a cara con los líderes, lo que las ayuda a aliviar su reintegración a la sociedad. Los voluntarios también ayudan a las mujeres a través de los retos de encontrar  empleo, vivienda, iglesia, y aprender a desarrollar relaciones saludables.

“Estamos experimentando un avivamiento en las cárceles de mujeres de los EE.UU.”, dijo Mel. “Vemos un movimiento de arrepentimiento y como resultado las reclusas tienen   pasión por compartir su fe con otras en la prisión.”

Fuente: Charismamag.com

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