¿Quién dijo algo de estar seguros?


Uno de los ancianos me dijo: ¡Deja de llorar, que ya el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido! ­—Apocalipsis 5:5

Por más de 50 años, miles de ­personas alrededor del mundo han comprado más de 100 ­mi­llones de los libros Las crónicas de Narnia, los cuales han sido traducidos a más de 40 idio­mas.

Uno de los personajes principales de esta famosa serie de siete novelas escritas por el irlandés Clive Staples Lewis, mejor conocido como C. S. o “Jack” Lewis, es el león Aslan. En un momento culminante de la novela publicada por primera vez en 1950, El león, la bruja y el ropero, dos de sus personajes, los hermanos Lucy y Edmund, tienen una conversación con respecto a Aslan. En ella, Lucy dice: “¿Seguros? ¿Quién dijo algo de estar seguros? Por supuesto que él no es seguro, pero él es bueno”.

El ex ateo y profesor de la prestigiosa universidad británica Oxford, que luego se convirtó en un ferviente cristiano, el escritor C. S. Lewis creó a Aslan como una figura similar a Jesús. Muchos elementos en estas novelas son analogías de la salvación, la redención y el camino del cristiano. En El león, la bruja y el ropero, el pri­mero de los libros de la serie que fue producido como película por Disney, se puede ver este diálogo en que queda claro que Aslan es bueno, pero no es seguro. Es un león y es un guerrero, ¿cómo va a ser seguro? Lo mismo ocurre con Jesús. Él es bueno, pero es también peligroso.

A veces, me da la impresión de que a través de la historia hemos tratado de domesticar a Jesús. Lo hemos romantizado y muchas veces lo hemos hecho ver como un muchacho débil y raro.

“No sé de donde salió el león o por qué vino”, manifestó Lewis en una entrevista que le hicieran antes de fa­llecer el 22 de noviembre de 1963. “Pero una vez estaba ahí [en la novela] unió toda la trama.”

Aslan es una buena representación de Jesús. Cuando él ruge, no hay nadie que quede de pie. Cuando Cristo entra en una vida, nada queda en el lugar que estaba. Jesús es impredecible y majestuoso a la vez que humilde y tierno. Jesús es bueno, pero sepamos que nada está seguro de no ser cambiado cuando Él aparece y eso es también bueno.

 

 

Moviendo tus neuronas

¿Qué tipo de Jesús me imagino cuando pienso en Él?

 

¿Qué estoy arriesgando por mi fe?

 

Ideas para líderes juveniles:

Al comienzo de una reunión dales a tus jóvenes una lista de cosas para identificar. Por ejemplo: identificar al joven (ya sea hembra o varón) más alto, al más flaco, al más peludo, al mejor peinado, quien tenga más accesorios puestos, alguien que haya ganado honores en la escuela, quien tenga más de cuatro hermanos, el que viva más cerca de la iglesia, alguien que viene a la Iglesia desde que nació, alguien que su nombre comienza con “T”, la chica de pelo más largo, el que calza más, alguien que sepa un buen chiste, y así sucesivamente. Esta actividad servirá de integración, para que se conozcan más al comenzar una reunión, y de “rompehielos” para crear un mejor ambiente.

 

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