Diferencias generacionales


La decisión de la Corte Suprema de California de abatir la prohibición del estado de los matrimonios homose­xuales revela más que un ataque de locura del activismo judicial. Aparte de usurpar la voluntad de la mayoría, expone lo que está presente hasta en la Iglesia evangélica: la diferencia de opiniones entre los milenarios (los nacidos después de 1980) y las generaciones previas en cuanto a muchos asuntos culturales. Estudios recientes relacionados a la comunidad evangélica demuestran un desacuerdo basado en un simple factor: la edad.

Warren Beemer, el presidente de la Third Day Generation Youth Network, confirma la diferencia ideológica: “Muchos jóvenes en la comunidad evangélica entre las edades de 13 a 25 años ven el matrimonio entre personas del mismo sexo como un asunto de derechos civiles y no moral. Desde Will and Grace hasta el beso de Madonna y Britney y A Shot at [Love With Tila] Tequila—un programa de MTV sobre una bisexual que busca pareja—todo habla del intento deliberado de cambiar los corazones y las mentes de una generación completa”.

Hollywood no es el único que tiene como objetivo la gene­ración joven. Por ejemplo, la educación pública en California le enseña a los estudiantes que los derechos que buscan los homosexuales y las lesbianas son equivalentes a los que afrontaron los afroamericanos en su lucha por los derechos civiles. “Líderes como Niger Innis del Congress of Racial Equality, una de las organizaciones civiles más antiguas, repudia la idea”, manifestó Bob Adams de la Alliance For Marriage. “Cómo uno puede equiparar más de 200 años de esclavitud a la legalización de una acto sexual en la privacidad de la ­habitación, no lo entiendo.”

Otros asuntos similares exponen las diferencias generacionales. Aunque la mayoría de los evangélicos de 35 años o más consideran la santidad de la vida y el matrimonio tradicional como los cimientos para la comunidad, los evangélicos más jóvenes incluyen aliviar la pobreza y enfrentar el calentamiento global como partes integrales del evangélico del siglo 21. ¿Esto significa el fin del movimiento como presencia sociopolítica en EE.UU.?

“Estamos en una encrucijada donde o nos separamos o entendemos la importancia de nuestros valores y construimos una coalición más amplia”, dijo Mathew Staver, decano de la escuela de derecho de la Liberty University. “En realidad las señales son prometedoras para recapturar la base evangélica, pero se trata de la comunicación transgeneracional. Sin abandonar los valores del matrimonio y la vida, podemos apreciar el hecho de que el evangelio abarca al pobre, al anciano y a la creación de Dios en sí.”

Sin dudas, EE.UU. todavía necesita un movimiento evangélico que sirva como cortafuego para los atroces usurpadores de nuestros valores. Contrario a las alianzas pasadas, debemos verdaderamente representar el mosaico de la Iglesia de Dios en EE.UU.

Para construir semejante cortafuego que impida los virus y los invasores que tenemos hoy en día, el nuevo movimiento evangélico necesita reconciliar el mensaje de salvación de Billy Graham con el espíritu de transformación de justicia social de Martin Luther King Jr. Podemos ganar la siguiente generación y lanzar un nuevo movimiento de Jesús, si defendemos el matrimonio tradicional y a la vez repudiamos la homofobia, defendemos la vida, tratamos la pobreza, predicamos el evangelio de la salvación e incorporamos la administración bíblica de la creación de Dios. No puede ser “uno o lo otro” tiene que ser “uno y el otro”. Sólo una coalición multiétnica, transge­neracional y bíblicamente comprometida puede echar a un lado las acusaciones de Satanás en nuestra nación.

 


Sammy Rodriguez es el presidente de la National Hispanic Christian Leadership Conference, la Asociación Nacional de Evangélicos Hispana, que sirve a 15 millones de latinos nacidos de nuevo y 18,000 iglesias.

 

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