Un derrame de frescura

Una de las promesas más grandes de la Escritura es que el Espíritu Santo sería derramado sobre toda la humanidad en los últimos días.
La forma en la que fue declarada en Joel 2:28 es la más recordada: “Después de esto derramaré mi espíritu sobre todo ser humano, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones”. Pode­mos reconocer esa promesa en otros lugares de la Escritura cuando prestamos atención a la imaginación de la profecía bíblica. La prin­cipal imagen asociada con el Espíritu Santo en los libros proféticos del Antiguo Testamento es el agua. Encontramos esta metáfora en versículos como el Salmo 72:6: “Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra”. Aparece de manera similar en Oseas 6:3: “Vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana viene a la tierra”. Y el paralelismo es tal vez más evidente en Isaías 44:3: “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, ríos sobre la tierra seca. Mi Espíritu derramaré sobre tu descendencia, y mi bendición sobre tus renuevos” (énfasis añadido).

En ocasiones, los profetas se referían a “ríos”, “corrientes”, “manan­tiales” o “fuentes”. Otras veces, usaban términos como “lluvia” o “derramar”. Pero lo más interesante al estudiar la imagen del agua en los libros proféticos de la Biblia, es el hecho de que pese al pro­blema que el pueblo de Dios enfrentara, el agua parece ser la solución. En otras palabras, ya sea que estuviesen enfrentando un conflicto mili­tar, el colapso moral o una sequía natural, la respuesta siempre fue la misma: Necesitaban al Espíritu Santo. El derramamiento del Espíritu es la cura para todos los males, de acuerdo a la Biblia. No significa eso que no haya cosas que debamos hacer en lo natural, sino que siempre terminamos necesitando más de Él que de cualquier otra cosa. Y Él viene como la lluvia: ¡en aguaceros divinos!


 

Bill Johnson es un pastor y conferenciante muy interesado en traer un avivamiento y establecer relaciones entre los líderes. Este artículo se obtuvo de su libro Cara a cara con Dios, publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

 

 

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