¿Será posible hacer cambiar a mi cónyuge?

Si piensa que puede obligar a otra persona a cambiar, prepárese para el desengaño y el fracaso.
Las personas se casan pasando por alto los obvios banderines rojos de alerta en la relación, porque están convencidas de que su amor corregirá una multitud de problemas. Desgraciadamente, esa suposición normalmente no es correcta.

¿Cree usted que puede cambiar a su cónyuge? Si es así, se dirige hacia un campo lleno de proble­mas. Usted no puede obligar a otra persona a cambiar; puede intentarlo, pero esté preparado para el desengaño y el fracaso.

Si usted ya está divorciado, ya sabe lo difícil que es cambiar a alguien. Si está pensando en el divorcio, probablemente esté batallan­do con este problema en este momento: “Si él fuera más paciente y estuviera más dispuesto a hablar y a tratar el conflicto...”. “Si ella demostrara más interés sexual, dejara de quejarse y empleara más tiempo en mí...”. ¿Sabe qué? Podría conllevar una larga espera el que el “si...” se materialice, pero eso no evita que la mayoría de las personas lo intenten.

Por veinte años, he observado a personas tratar de reinventar a sus cónyuges. He visto esfuerzos valientes, estilos creativos, hazañas increíbles y una persistencia irrealista. En lo profundo de su corazón, la gente cree poder hacer lo que ninguna otra persona ha podido hacer: cambiar lo profundo del ser. Piensan que si lo intentan con la fuerza suficiente, no tiran la toalla e inician el plan correcto, se producirá el cambio. Ocasionalmente, hay personas que tienen éxito, ¡y parece que ese éxito ocasional es suficiente para seguir intentándolo!

El cambio supone duro trabajo y de no producirse, la infelicidad se funda. La infelicidad conduce a una creciente insatisfacción; y la insatisfacción puede preparar el escenario para el divorcio.

El cónyuge que no está feliz desea desesperadamente que el otro cambie. Finalmente, esa desesperación incluye una visita a mi oficina. Mi tarea es hacer lo que el cónyuge infeliz ha sido incapaz de realizar: hacer cambiar a su cónyuge.

Es común que un cónyuge frustrado lleve a la sala de terapia a su pareja y me diga que arregle a la persona y se la vuelva a enviar cuando esté reparada. Cuando eso sucede, ¡me siento como si yo fuera un reparador de televisores! “Este es el televisor estropeado, señora. Ahora arréglelo, y, cuando ella esté lista, comuníquemelo.” El modo de pensar es: “Si mi cónyuge cambiara, nuestro matrimonio sería estupendo. Parece que yo no puedo hacer que él o ella cambie; que lo intente un terapeuta”.

No me malentienda. La terapia puede ayudar a crear una atmósfera que fomente el cambio, y en este capítulo aprenderá cuáles son esas cosas. Finalmente, el cambio depende de la disponibilidad de cada persona, y un corazón no dispuesto es una de las raíces del divorcio.


Dra. Linda Mintle es una renombrada escritora, oradora y especialista en terapia matrimonial, familiar y desórdenes alimenticios. Este artículo se obtuvo de su libro Me casé contigo, no con tu familia, publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

 

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