Un llamado a transformar naciones

Dios es el juez del Universo, y nos manda a velar por la rectitud y la justicia en la Tierra para discipular a las naciones.

Hace unos años, me estaba preparando para predicar en una conferencia cristiana en Mar del Plata, Argentina. Parecía no poder discernir lo que Dios quería que predicara aquella noche. En realidad, estaba "sufriendo por el mensaje", y así lo expresé mientras caminaba de un lado a otro y oraba por dirección. 

Cuando iba de un lado a otro en la habitación del hotel, me vino un pensamiento extraño. Yo no había ido a Argentina desde el año 1990. Cada año, Dios me daba algún tipo de palabra para la nación, y muchas de ellas habían sido bastante radicales. Por ejemplo, un año reuní a un grupo de líderes principales y les di la palabra profética de que la economía del país iba a derrumbarse. Yo había tenido anteriormente una visión de personas que se amotinaban en las calles de Buenos Aires y trataban de sacar su dinero de los bancos. Aquello fue difícil de creer para los líderes, pero aun así sucedió en el año 2001.

Desde aquella época, el Señor me había dado profecías que ayudarían a reconstruir el país. El pensamiento que me vino en la hermosa ciudad costera de Mar del Plata fue que debería decir a la gente que tenía que comenzar a pagar impuestos al gobierno.

Puede que eso no suene radical en absoluto para quienes están en los Estados Unidos, pues la mayoría de las personas en ese país sabe que todos debemos pagar nuestros impuestos si no queremos ser encarcelados. Pero esa no es la norma en muchos países en desarrollo, entre los que se incluye Argentina.

Aquella noche, me puse de pie para hablar en el teatro. A la vez que echaba una mirada a los palcos, hablé acerca de que Dios es el gran juez del universo y que, a fin de agradar a Dios, necesitamos ser rectos no sólo en nuestro trato con el Creador, sino también con los gobiernos terrenales. Dije: "Puede que ustedes no paguen impuestos porque creen que el gobierno es corrupto y no se merece su dinero. Sin embargo, la Biblia es clara sobre el tema en Romanos 13:1-2, 7: "Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos... Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra" (Romanos 13:1-2, 7).

Al final del servicio, pedí que se pusieran de pie todos los que no pagaban impuestos. Me quedé anonadada ante la respuesta. La conferencia era principalmente para líderes de iglesias, y la mayoría de la audiencia se puso en pie. Muchos pasaron adelante e hicieron un voto al Señor de comenzar a pagar al gobierno lo que les correspondía. Se arrepintieron y oramos por ellos para que Dios les diera la fe para hacer lo que era correcto a este respecto.

Un par de años después, le estaba hablando a uno de los hombres que trabaja con los pobres en ese país. Él me dio este testimonio: "Cuando la oí compartir cómo Dios le había hablado de que uno de los problemas que tenemos en Argentina es que los miembros de las iglesias no pagan impuestos al gobierno, fui golpeado con convicción. Yo era uno de quienes pagaban a nuestra gente ‘sin refl ejarlo en los libros', y de esa manera no tenía que pagar impuestos al gobierno de sus salarios. La noche en que usted nos dio la profecía de pagar impuestos, decidí cambiar. Fui a casa y reuní a mis líderes, y les dije que, desde aquel día, iba a pagar impuestos además de mantener sus salarios. Aquello requería mucha fe por mi parte. Sin embargo, desde aquel día Dios ha suplido".

Mi amigo dijo que él no sólo pagaba al personal y sus impuestos, sino que Dios le había dado también un gran incremento en su trabajo entre los pobres.

Otros pastores regresaron a sus iglesias y predicaron a sus congregaciones que ellos tenían que pagar sus impuestos. ¿Existe alguna relación entre la acción que emprendió la iglesia y el giro económico del país? Yo creo firmemente que la bendición del Señor llegó sobre ese país porque la iglesia comenzó a actuar de manera recta. De hecho, Dios me dio una profecía después de ese tiempo de que la nación se recuperaría sobrenaturalmente de su colapso económico, ¡y sucedió! Uno de los principales economistas del país es cristiano y dice que la notable recuperación fi nanciera de la nación no tiene ninguno de los indicadores económicos usuales que suceden con una recuperación tan dramática de un desastre económico. ¡Hay un factor "sobrenatural" que ellos no sumaron en los índices!

 

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Cindy Jacobs y su esposo, Mike, son los fundadores del ministerio Generales Internacionales. Este artículo se obtuvo de su libro El manifiesto de la reforma, publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

 

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