Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo.
—1 Corintios 12:27
Jesucristo no vino a imponer una religión o a adoptar rigurosas técnicas legalistas. Por el contrario, se opuso a ellas (Lucas 11:37-52). Lo que él vino a hacer fue una nueva creación de cada uno y en cada uno de nosotros. A veces las iglesias locales se vuelven una suma de actividades: “Reunión de jóvenes, reunión para organizar la reunión de jóvenes, reunión para organizarnos para organizar la reunión...” y cuando finalmente llega la ocasión, siempre es lo mismo, y terminamos pensando que lo único que hacen los líderes es elegir el tema, quién predica, dónde y a qué hora. No podemos conformarnos que la iglesia sea sólo religión. Hay cosas que deben estar en las bases: “Amistad, comunión, desafío, cambio”, pero que estas cosas se den es responsabilidad de todos. La iglesia no puede ser una maleta cultural evangélica, debe ser una vivencia. De lo contrario empiezan los programas de entretenimiento para “nietos de Dios”.
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