¿Qué le enseñamos a nuestros hijos?

"Instruye al niño en su camino y cuando fuere viejo no se apartará de él" (Proverbios 22:6).

1. A amar a Dios
En Deuteronomio 10:12 dice: "Qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma".

 

Si tienes una íntima relación con Dios, si eres una hija de Dios, tus hijos serán impactados por tu amor a Dios. Cuando nuestros hijos ya no estén a nuestro lado, tendremos la confianza de saber que adonde quiera que vayan o estén, el amor de Dios permanecerá en ellos.

2. Sobre la sexualidad
¿Tienes temor de hablar de este tema con tus hijos? No te preocupes, no eres la única. Lamentablemente no tuve el privilegio de hablar con mi madre de temas tan interesantes como estos, ni siquiera se te permitía hacer preguntas al respecto, ¡era una imprudencia hacerlo! Cuando estaba a pocos días de casarme,
mi madre me hizo la siguiente pregunta: "Hija ¿por qué no me cuenta sus cosas personales?". Sonreí ligeramente, era una pregunta que hubiera querido escuchar muchos años atrás, y en ese mismo momento decidí que esa historia no se repetiría con mis hijas. Te confieso que no ha sido fácil, pero he tenido la
valentía de enfrentar sus preguntas y responder con honestidad. He tenido la oportunidad de enseñarle temas que muchos chicos no se atreven a platicar con sus padres. Muchas veces me han hecho sonrojar, pero doy gracias a Dios que han platicado conmigo de sus inquietudes. No me gustaría que otra chica de la edad de ellas sea la que los instruya, tampoco me gustaría que fuera una revista o un programa de TV, ni la Internet. Quiero tener el privilegio de hacerlo yo misma.

El primer paso que debemos dar los padres es vencer el temor de hablar del tema con nuestros hijos y sobre todo las mamás que somos las que pasamos más tiempo con ellos y volver a los principios y los valores que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios. Las mamás debemos romper con la premisa de que el
sexo es sucio y feo, o un tabú, así es que te animo a leer tu Biblia donde obtendrás la orientación que necesitas.

"Si quieres un pasaje sobre la hermosura del amor y la pureza del matrimonio, lee en la Biblia el libro del Cantar de los Cantares. Si quieres conocer la advertencia más poderosa que yo jamás haya leído contra la inmoralidad sexual, busca el capítulo 7 de los Proverbios. Si deseas instrucciones con respecto al orden de una familia feliz, ideal y maravillosamente cristiana, lee el capítulo 5 del libro a los Efesios. Si anhelas saber cuál es el destino de quienes se mofan de la vida pura que agrada a Dios, lee con detenimiento el capítulo 6 de Primera Corintios. Si deseas ver un ejemplo de cómo Dios bendice a un joven que se mantiene puro a pesar de tener terribles tentaciones sexuales, lee la vida de José en el libro del Génesis capítulo 39. Si quieres contemplar el castigo de una nación a causa de su depravación, lee la historia de Sodoma y Gomorra en el capítulo 19 del Génesis", escribió el Dr. Luis Palau en su libro Sexo y juventud.

Si quieres que tus hijos vivan una vida feliz y productiva, mucho dependerá de la orientación que como madre les des, guíalos a creer en el Señor Jesucristo y ¡empieza hoy!

3. Sobre las finanzas
¿Hablarle de finanzas a la siguiente generación?... ¿Y por qué no? Debemos evitar
que las siguientes generaciones cometan los errores que hemos cometido los
adultos. La pregunta, muchas veces es: ¿A qué edad deberíamos comenzar a
enseñarles? Yo creo que desde que un niño o una niña comienzan a contar, ya
pueden aprender las cosas básicas del manejo del dinero. Te sorprenderías de la
capacidad que tiene un niño de 5 años para aprender de estos temas.

a. Les debemos enseñar cómo dar generosamente.
b. Les debemos enseñar a ahorrar.
c. Les debemos enseñar a gastar sabiamente.
d. Les debemos enseñar a evitar endeudarse.
e. Les debemos enseñar a trabajar por su dinero.

Las madres vamos a impactar a la siguiente generación estando presentes en su mundo. Aprópiate de la siguiente promesa de Isaías 44:3-4: "Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierbas, como sauces junto a las riberas de las aguas".

En los momentos más duros de nuestro ministerio como madres, cuando sentimos que las tormentas nos arrastran sin misericordia y no sabemos cómo tratar los problemas con nuestros hijos, apropiémonos de esta hermosa promesa que nos ayudará a estar firmes para impactar la vida de ellos. Es muy común, en nuestras reuniones de oración de la iglesia, darnos cuenta de que la petición de una madre es siempre por sus hijos... ¡Sí: ese es un precioso don que Dios nos ha regalado y debemos cumplirlo con fidelidad!

-- Extracto tomado del libro La mujer que prospera de Dr. Andrés Panasiuk, Nilda Pérez y Melvy de De León (este artículo lo escribió esta última). Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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