Guatemala

La iglesia más grande de Centroamérica se encuentra en este país de 11 millones de habitantes
Aparte de ser una obra maestra en Latinoamérica, el edificio servirá para reunir la congregación de Fraternidad Cristiana de Guatemala, la iglesia que fundó el pastor Jorge López en 1978 con 25 personas. También conocida como "Frater", la ahora "Mega Frater" costó 20 millones--pagados en efectivo--, tiene un púlpito de 300 pies cuadrados, 48 salones para la escuela dominical y un estacionamiento de siete pisos con capacidad para 1,847 autos.

Sin duda es impresionante. Pero también requirió de una monumental fe para que López y su congregación llegaran hasta aquí. El pastor de 52 años de edad, cuenta que hace 25 años le dijo a Dios que quería construir la iglesia más grande del país. Su amistad con el pastor de la iglesia más grande del mundo David Yonggi Cho, Yoido Full Gospel en Corea del Sur que cuenta con 600,000 miembros, fue lo que inspiró esa visión.

"Cada ciudad necesita una iglesia que pueda captar la atención del pueblo", manifestó López. La iglesia ubicada en la Ciudad de Guatemala de 3 millones de habitantes, está atrayendo líderes gubernamentales y tiene la meta de llevar el Evangelio a todos los niveles de la sociedad. Sin embargo, el pastor López reconoce que nada de esto surgió de la noche a la mañana; requirió que tomara varias decisiones arriesgadas.

López se crió en la Ciudad de Guatemala en un hogar pobre que ni tan siquiera contaba con servicio de agua potable. Sus primeros recuerdos del cristianismo le vienen de una iglesia bautista--fundada por misioneros canadienses--a la cual sus padres asistían. En 1963 hubo un avivamiento pentecostal que arropó a Guatemala y esa iglesia pasó a ser El Calvario, un movimiento de rápido crecimiento impulsado por el evangelismo a los jóvenes.

En 1976 fue electo como el presidente de la Asociación Guatemalteca de Ministros Evangélicos. Estando en ese puesto notó un patrón que lo incomodó. "Vi que las iglesias evangélicas estaban totalmente dirigidas a la gente pobre", le comentó López a Vida Cristiana. "Noté que habíamos creado el estereotipo que decía que sólo los pobres podían ser cristianos evangélicos."

A principio de los años setenta la mayoría de los evangélicos eran gente con poca educación que estaba más enfocada en el cielo que en cambiar la tierra. Eran bastante legalistas en sus puntos de vista sobre la forma de vestir, el entretenimiento y la prosperidad.

"En aquel tiempo se nos decía que los ministros no debían ser propietarios de terrenos y que si se tenía dinero se era materialista", explicó López. "Pero algo dentro de mí me decía que eso no era cierto, así es que decidí nadar en contra de la corriente."

Hoy día se congregan en un edificio con capacidad para 13,000. Muchos de los que llenan los asientos vinieron porque López estuvo dispuesto a retar otra tradición: Alcanzar a los católicos. Mayormente los evangélicos en Guatemala veían a los católicos como el enemigo y solían criticar su doctrina. López decidió desde el principio que no usaría ese "acercamiento de ataque".

Mientras el movimiento pentecostal hizo su entrada aquí en los años cincuenta en parte como resultado de las visitas del evangelista T.L. Osborn, una significativa ola de evangelismo y avivamiento carismático estremeció el país luego del terremoto que azotó la capital en 1976. Más de 20,000 personas perdieron la vida; como resultado, organizaciones misioneras extranjeras enviaron voluntarios que dejaron un legado de fe. Algunas de las iglesias independientes de mayor crecimiento una vez terminado este período fueron: Lluvias de Gracia, Casa de Dios y El Shaddai.

Muchas de estas iglesias han tenido influencia política en años recientes. Aunque algunos de esos políticos cristianos evangélicos que han sido electos, todavía tienen que probar que un cristiano nacido de nuevo puede superar la corrupción que ha manchado a esta nación por tanto tiempo. Existen otros problemas serios que han aquejado Guatemala, como el tráfico de drogas, los raptos y los asesinatos.

"Seis mujeres en mi iglesia han sido raptadas por dinero", manifestó el pastor Harold Caballeros, de la iglesia de 9,000 miembros El Shaddai, en la capital.

Caballeros organiza una de las campañas de oración más ambiciosas en la historia de este país. Hasta ahora más de 30,000 intercesores participarán en Jesús es Dios en Guatemala.

"Cuando uno mira la Iglesia de Guatemala lo que ve son grandes números, pero hemos dejado de enfocarnos en eso. El punto es que los cristianos no hemos transformado la sociedad", expresó Caballeros. "Pienso que este país será salvo, de hecho podremos alcanzar toda la nación para el año 2020. El Espíritu nos está diciendo que veremos un terremoto social y estamos confiados en que Dios intervendrá."

López espera que este avivamiento llegue al gobierno. "Los evangélicos estamos llegando; el día llegará en que los políticos se nos acercarán para recibir consejería", concluyó López.


J. Lee Grady es el editor de la revista Charisma, viajó a Guatemala para escribir este reportaje.
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