Dejar atrás el pasado

Después de la muerte de Moisés, la Ley les permitió a los israelitas llorarlo por treinta días. Cuando estos días se completaron, Dios le dijo a Josué que era tiempo de que asumiera su nuevo puesto (vea Josué 1:2). Era tiempo de emprender cosas nuevas. Josué  extrañaría a Moisés, pero sabía que tenía que obedecer a Dios y seguir adelante. Hay un tiempo para llorar las cosas que hemos perdido o que han llegado a un fin. Pero, en definitiva, debemos tomar decisiones para comenzar a vivir y seguir progresando. Todos tenemos un pasado, pero gracias a Dios, tenemos también un futuro, uno muy bueno, de acuerdo con su Palabra (vea Jeremías 29:11).

Dado que Moisés había hecho muchas cosas por Josué y los israelitas antes de morir, ellos necesitaban aprender a manejar nuevas responsabilidades ahora que él había muerto. Quizás ellos no se sentían preparados para emprender esas nuevas situaciones, pero Dios sí sabía que estaban listos. En realidad, es bueno que no nos sintamos “listos”, porque así estaremos mejor predispuestos a apoyarnos en Dios. Si nos sentimos autosuficientes, Dios no puede usarnos.

Las cosas nuevas siempre nos resultan aterradoras, pero pronto se convierten en cosas viejas, y Dios tendrá otra “cosa nueva” en el horizonte para nuestras vidas. Debemos acostumbrarnos a apretar el paso hacia cosas nuevas. Entre más lo hagamos, más nos daremos cuenta de que no tenemos que estar cómodos para ser obedientes. Para hacernos cargo de algo nuevo, debemos soltar lo viejo y darnos tiempo para familiarizarnos con lo nuevo. Creo que cuando Dios le recordó a Josué que Moisés había muerto, lo estaba alentando a dejar atrás el pasado y avanzar. Lo aliento a que haga lo mismo.

Recuerde las cosas buenas de su pasado, pero no se quede allí paralizado. ¡Dios siempre está haciendo algo nuevo! Cuando Dios llamó a Abraham a un nuevo sitio, él ni siquiera pensó hacia dónde iba a ir. Simplemente, confió en Dios porque sabía que Él era fiel. No tema soltar y alejarse de aquello con lo que Dios ya ha terminado; ¡Él tiene cosas nuevas y maravillosas para usted!

—Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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