Guardar nuestros hogares

Usted es el guardián de su hogar. Usted es quien raciona la cantidad de medios que irrumpe a través de las compuertas. Al mismo tiempo, dentro de nuestros hogares, es necesario que saturemos a nuestros niños con la Palabra de Dios. Mientras nuestros hijos son pequeños, esto puede lograrse de diversas maneras.

Cuando nuestros hijos son bebés, niños pequeños, y de jardín de infantes, debemos ser creativos para saturar sus corazones con la Palabra de Dios y su fundamento de verdad. Las mentes de los niños son como esponjas a esa edad y absorberán lo que haya en su entorno. Aproveche esa oportunidad para que sus niños escuchen mucho la Palabra de Dios directamente de la Biblia. Yo pongo la Biblia en audio suavemente en sus dormitorios cuando se van a dormir. En los devocionales familiares también nos encargamos de que escuchen la Biblia.

La Biblia en audio es algo que puedo dejar que mis niños escuchen sin tener que preocuparme por contenidos cuestionables. Pero, ¿qué hacemos con todo lo demás? Bueno, discernir los medios es una habilidad que puede enseñarse y desarrollarse desde temprana edad. Las pequeñas cosas que hacemos en la etapa de jardín de infantes tienen verdadera importancia. Por ejemplo, cuando mis hijas miran una película como Cenicienta, les hablo de lo que está ocurriendo en la película. En las películas de Disney los personajes principales siempre se besan. Puede suceder que estoy por llevar la cena a la mesa y ellas están mirando Cenicienta por millonésima vez, pero cuando llega la parte del beso, siempre digo: “Ese príncipe y esa princesa, se están besando. ¿Están casados? ¿Deberían estar besándose?” Mis niñas responderán con “¡No! ¡No están casados todavía!” Siempre trato de que ellas evalúen los mensajes (o mentiras) que se les presentan como verdad, de modo que no estén aceptando ni creyendo todo. Es necesario que comprendan que las historias que ven en la TV y las películas que parecen tan “felices para siempre” rara vez son fidedignas.

Cuando los niños son pequeños, debemos ser cuidadosos con lo que se transmite por la televisión en el ambiente de nuestros hogares. Como cerca de la mitad de los hogares tiene un televisor encendido todo el tiempo, es necesario que seamos conscientes del impacto que eso tiene en nuestros hijos. Incluso debemos ser cuidadosos con las noticias. Sé que en muchos de nuestros hogares la transmisión de noticias por cable fluye las veinticuatro horas todos los días de la semana. Los relatos de las noticias pueden traumatizar a los niños debido a la forma en que se desarrolla su cerebro. Cuando los adultos miramos los programas de noticias nuestro cerebro puede comprender que un segmento del avión que se estrelló contra el World Trade Center el 11 de septiembre es solo una repetición, pero un niño de entre dos y siete años puede pensar que está ocurriendo una y otra vez. Ellos todavía no comprenden el tiempo y el espacio secuencialmente. Aun los niños de más de diez u once años pueden no entender lo suficiente las diferencias espaciales para saber que las imágenes de guerra de las noticias son del Oriente Medio y no de afuera, de la calle. Esto se vuelve abrumador cuando los eventos de todo el mundo se proyectan en torno a ellos a un grado excesivamente estimulante.

Mi esposo, Kay, realiza trabajo humanitario en todo el mundo y necesita conocer las noticias mientras ocurren. Generalmente oye en las noticias los desastres que suceden en el mundo y se pone en marcha con sus equipos de ayuda. Como trabaja principalmente fuera de casa, se asegura de recibir las noticias solamente en su oficina. Permanece atento ante la posibilidad de que uno de nuestros hijos más pequeños ingrese, para poder apagarlo si tiene algún contenido inquietante. Además no deja el televisor encendido cuando sale de su oficina.

Cuando nuestros hijos están en edad de la escuela primaria, depende de nosotros como padres cuán ampliamente queremos que permanezca abierta la entrada de los medios. Con nuestros hijos interactuando con más y más niños las compuertas presionarán para abrirse también más y más. Aproveche este tiempo como una oportunidad para enseñarles a discernir en mayor medida los medios. Opine sobre la publicidad, no solo sobre lo que las compañías están tratando de venderle, sino cómo lo están haciendo.

Un día mi hija de ocho años y yo estábamos viendo televisión y apareció un aviso comercial sobre maquillaje. Le pregunté: “¿Qué están tratando de vender aquí?” y contestó que era una especie de maquillaje. Mientras hermosas mujeres se pavoneaban una por una en la pantalla, le pregunté si yo luciría como ellas si compraba el mismo producto. Con una mirada de asombro en la cara me dijo: “¡No mamá, no creo que lucieras así!” Es muy útil para ellos que se den cuenta de que no todo producto tendrá el mismo resultado que vemos en la TV. Con la actual facilidad del aerógrafo y la manipulación digital de las imágenes, ¡a veces me pregunto si hay alguna persona “de la vida real” en nuestras pantallas o en los medios de prensa que leemos!

Tomemos otro ejemplo: Cuando usted conduce por la autopista y ve un cartel de ese asombroso auto deportivo que le encanta a su hijo, úselo como una oportunidad para enseñarle sobre la publicidad. Usted podría decir algo como: “¡Wow, ese es un auto deportivo realmente asombroso!” A lo cual él podría responder: “Sí, mamá, ¡realmente es impresionante!”

Luego usted podría agregar algo como: “La hermosa mujer que está junto al auto ¿viene con él cuando lo compras?” o “¿Consigues una cita con ella cuando compras el auto?” Es imperativo que los muchachos comprendan el papel que tienen las mujeres (cómo las mujeres son usadas como objetos sexuales) en la publicidad. Los jóvenes necesitan aprender cómo honrar a las mujeres y a no tratarlas como objetos en esta cultura sexualizada en que vivimos.

Considere lo que ocurre al mirar deportes por televisión. Sé que para muchos papás, mirar deportes con sus hijos es un pasatiempo favorito. No es el deporte en sí lo que me preocupa; son los anuncios publicitarios. En nuestra casa hemos optado por apagar el televisor durante los anuncios publicitarios o grabar el evento deportivo para no tener que verlos. No puedo enfatizar esto lo suficiente cuando se refiere a los partidos del Super Bowl, ¡especialmente cuando incluye las actuaciones del entretiempo! (Pienso en “las fallas en el vestuario” y otros contratiempos durante este evento de audiencia masiva). Este es un buen momento para salir y jugar un poco al fútbol. Aunque haya una ventisca en ese momento, ¡probablemente es mejor que lo que verá en la televisión!

Otro consejito rápido es respecto a zapear los canales. Mi esposo y yo bromeamos acerca de que a él le gusta ver lo que hay en los cuatrocientos canales de cable durante el corte comercial de noventa segundos, mientras que yo preferiría soportar los anuncios para no perderme nada del programa que estoy mirando. Él es lo que usted llamaría un individuo “con visión global” y quiere examinar todo lo que transmiten. Cuando nuestros hijos eran pequeños comenzamos a darnos cuenta de que lo que lo que se exhibía rápidamente en la pantalla durante la fracción de segundo del zapeo ¡podía ser provocativo, aterrador o absurdamente inapropiado! Nos comprometimos a no zapear cuando los niños estuvieran mirando con nosotros o entraran y salieran de la habitación.

- Tomado del libro ·Guardianes de la pureza por Julie Hiramine. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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