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Pedro Eustache: Música que predica sin palabras

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Este talentoso músico de instrumentos de viento ha participado en proyectos de renombre como la película "La pasión de Cristo", y es precisamente su pasión por Jesús lo que inspira de su obra.
Capto la grandeza de Dios a través de las notas de fondo. Cierro los ojos y me veo a la altura de una gran montaña, nunca tan grande como Él, pero sí cercana. Que si la flauta fuera capaz de hablar, esa vez estaba muy cerca de hacerlo. No tenía idea de lo que era un duduk armenio y ahora, gracias a Pedro, es uno de mis instrumentos favoritos. Yo que ni tan siquiera sé tocar las maracas, mucho menos los palitos y ni hablar del triangulito, ¡ah! pero cuando mis oídos experimentaron esa música ungida de inmediato dijeron: "Señores, aquí sí que hay algo bueno". De repente te lleva a la India, pasa por Australia, luego España, hace escala por el Amazonas y el viaje cultural-musical continúa hasta hacer una misma gran parada: Cristo. Envidia de pájaros, competencia de ángeles, arpa de Dios que no requiere lenguaje para cautivar los corazones. Esta fue mi primera impresión al escuchar la música del talentoso venezolano, Pedro Eustache.

Al preguntarle a Pedro cómo se autodescribe, tomando prestado un término de su amigo el ex guitarrista de Elton John y con quien ministró en eventos de Luis Palau, el reverendo Caleb Quaye, manifestó: "Soy un 'musicionero'". Bueno, no estoy segura qué irá a opinar la Real Academia Española, pero a mí me pareció una fusión de palabras fascinante que comprendí al instante. Es músico y misionero. "Dios me encargó la belleza y la responsabilidad de glorificarlo y de impactar almas a través de la maravillosa manifestación artística que es la música." Clara y contundente, así es su visión.

Pedro Eustache nació en Caracas, Venezuela, el 18 de agosto de 1959. Sus padres, Dr. Luc P. Eustache y Doña Adriana Vilaire, oriundos de Haití, establecieron residencia en el antes mencionado país sudamericano en busca de un mejor futuro. En la época de la Segunda Guerra Mundial la situación económica en Haití no era la mejor aun para los médicos, por lo que el papá de Pedro siguió el consejo de un amigo venezolano que le había dicho que se fuera a su país donde hacían falta doctores y las condiciones eran más favorables. Dos de los hijos ya habían nacido cuando se aventuraron a Venezuela. La familia Eustache consta de siete hermanos: Michel (60 años de edad), Paul (58), Ginette (55), Alirio (52), Luc (49), Pedro (45) y Gustavo (42). El patriarca falleció el 19 de marzo de 1995, sobreviviéndole su esposa. Cuando Pedro conversa sobre su familia es inevitable no percibir un estrecho lazo familiar, que sin duda ha sido la clave en su desarrollo, no sólo como ser humano sino también como músico. "La superación personal era una cosa muy buscada y muy arraigada en mi familia."

Cuenta Eustache que su vocación comenzó con la visión musical de su hermano mayor, el también músico y profesor, Michel Eustache. Fue éste quien lo motivó desde temprana edad a incursionar en el campo musical. Desde los 4 o 5 años de edad lo expuso a toda clase de música, desde la clásica hasta la típica venezolana. Michel ha sido una gran influencia positiva en la vida de su hermano a quien le está muy agradecido y habla de él de una manera que casi suena a amor de hijo.

Esta pasión, primero por Cristo y luego por el arte musical, le viene por la sangre, ya que todos en su familia son músicos. Además se crió en una iglesia bautista donde aprendió a apreciar himnos tradicionales que también calaron profundo en su formación espiritual. A los 9 años de edad aceptó a Cristo y justo al mismo tiempo fue cuando comenzó a tocar. "Yo creo que eso selló mi destino como adorador de Cristo que es lo que soy. Servidor. Yo me autonombro 'esclavo de Cristo'. Así es como me veo. Determinado voluntario, nadie me obliga es mi propia decisión", le expresó Pedro a Vida Cristiana.

Por iniciativa de su hermano fue a estudiar al conservatorio. Sus primeros instrumentos fueron el cuatro venezolano, la flauta dulce (plástica) y el violín. Desilusionado con el violín poco le faltó por retirarse, pero eso cambió cuando escuchó la flauta en la canción "I talked to the wind", del grupo de rock and roll King Crimson. Ahí mismo decidió que ese era el instrumento idóneo para él.

Michel fue su primer maestro de música y flauta. Luego formó parte del movimiento de orquestas nacionales juveniles de Venezuela. Hizo su primera grabación a los 12 años con un quinteto de flautas dulces. Eventualmente fue becado por el gobierno venezolano para estudiar en Francia y Suiza. Un mes antes de partir a Europa, se casó con la venezolana de ascendencia rusa y argentina, Sara Borusko, quien también fue becada para estudiar en París. Sobre su esposa, desde hace 24 años, manifestó gozoso: "Estoy casado con una santa mujer de Dios. Es el complemento perfecto para mi locura".

Por el Viejo Mundo estuvieron por más de tres años. Luego regresaron a Venezuela donde trabajó por cinco años con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, la Symphonietta Caracas e hizo trabajos en estudios como músico independiente. Su estadía en Europa lo expuso a música de múltiples culturas, allá también le nació un fuerte interés por el jazz. Aunque de su tierra ya traía la influencia musical que incluye la cultura indígena, española y negroide. "Venezuela es muy multidireccional donde hay una mezcla muy linda y variada que se manifiesta en muchos puntos, especialmente en el musical." Añadió: "Creo que toda la música es linda e inspirada por Dios a todo nivel ya sea clásica o popular".

Los maestros y la princesa

La hoja de vida de Pedro Eustache es bastante extensa. Ha estudiado música de todas partes con maestros de renombre en sus respectivas categorías y culturas. De hecho le invito a visitar su página web (www.pedroflute.com) para que lo compruebe por sí mismo. En especial menciona con elogio a Ravi Shankar y Hariprasad Chaurasia, dos de sus maestros de música de la India. George Harrison, el fenecido integrante del famoso grupo británico los Beatles, fue discípulo de Shankar.

Pedro se trasladó con su familia de su tierra natal a Los Ángeles para estudiar jazz en el Instituto de Artes de California. Se graduó con una maestría de esa institución. Uno de sus profesores allí fue James Newton quien es un respetado compositor y flautista. La lista de nombres es larga y Eustache se expresa con gran admiración de cada uno de sus múltiples maestros, esto sin jamás destronar al Maestro por excelencia: Jesús.

Eustache ha trabajado con artistas reconocidos tanto en el ambiente secular como en el cristiano. Algunos son: Shakira, Pimpinela, Ednita, Andre Crouch, Alex Acuña, Emmanuel, Paul Hansen, Don Henley y Rabito. Desde hace una década es el solista de instrumentos de vientos de la banda del músico griego Yanni. De hecho, éste manifestó en una entrevista que le hiciera Larry King en julio de 1998 en su programa por la cadena CNN: "Pedro es el mejor flautista del mundo".

Por otro lado, su música se escucha en películas como: Hidalgo, Hulk, Cat Woman, Bedazzled, Lion King 1 1/2, La pasión de Cristo, y muchas más. También ha trabajado en comerciales y programas televisivos.

A los que le cuestionan el porqué ha estado dispuesto a trabajar en el ambiente artístico secular, en amor les contesta: "Toco con gente que tal vez a usted los espante, pero el Señor me metió ahí. Creo que tenemos que ser sal y luz en sitios oscuros. Cristo también anduvo con gente que espantó a los fariseos". De la misma manera aclara enfáticamente que hay que tener discernimiento, tiene uno que estar seguro de quién es en Cristo para que no se dañe.

En cuanto a todos sus logros hasta ahora alcanzados Pedro asegura que nada se compara con el amor de Cristo. Dice que cuando tenga que enfrentar el trono de gloria el Señor va a agarrar su currículum, lo va a hacer añicos y le va a preguntar: "Bueno, ¿y dónde están las almas que tocaste con lo que te di?".

Llegó un día en la vida de Pedro donde el derredor se detuvo. En un instante las melodías y los aplausos aunque audibles dejaron de escucharse. Algo sumamente inesperado tocó su puerta. Su fe fue probada de raíz. La experiencia que estremeció la vida de Pedro y Sara fue cuando su única hija fue diagnosticada con un tumor canceroso en el cerebro. Por año y medio lucharon con semejante reto hasta que los médicos en Venezuela la declararon sana. Sobrevivieron una intensa guerra contra el enemigo. Para aquel tiempo le surgió la oportunidad de venir a estudiar a los EE.UU. Todo lucía nuevamente de maravilla: un nuevo comienzo cargado de renovada esperanza. A los 26 días de haberse mudado a un país de lengua y cultura extraña, la princesa de la casa, Ginette Esther, falleció. La pequeña apenas tenía tres años y nueve meses.

Me pregunto, y usted quizás también, ¿cómo se afronta eso? ¿Cómo se entierra a un hijo sin uno ser enterrado primero? ¿Cómo se sigue viviendo? Pedro admite que él y su esposa consideraron seriamente el suicidio. Fueron la gracia y el amor de Dios las que se interpusieron en el camino. El enemigo los tentó a no creer más en las promesas que aparecen en la Palabra. Sin embargo, se valieron de armas como Romanos 8:35, 38-39 que dice: "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez o peligro, o espada?... Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro". También se aferraron fuertemente de las palabras de Habacuc 3:18 que dicen: "Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación".

Pedro asegura que el camino del Señor no es fácil, de hecho dice que "es para valientes, no para cobardes". Reiteró que no es que con Cristo nada nos vaya a pasar, lo que sucede es que con Él podemos afrontar lo que sea porque está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. La tragedia que azotó su vida hace 16 años en vez de destrozar sus vidas reforzó su fe. La describió como una "experiencia muy fuerte que confirmó nuestra realidad en Cristo". Él y su esposa se plantearon: "O nos amargamos o nos mejoramos". Optaron por lo último. Hoy con una gran sonrisa en sus labios y una convicción poderosa en sus palabras, habla sobre la grandeza del amor de Dios.

"Flauta hippie" para esta hora

Por razones obvias la vida en los EE.UU. no tuvo un buen comienzo. Encima de todo, su situación económica se tornó difícil, en gran parte porque dependía de trabajos independientes que no siempre eran seguros. De manera que llegó a considerar abandonar su carrera. "Llegó el momento en que dije, 'Yo me trago todos mis galardones, mis títulos (ya yo tenía mi primer disco grabado como solista con una compañía japonesa), guardo todas esas cosas y me voy a vender carros porque no aguanto más esto'. Qué ignorancia la mía que no sabía que vender carros es una cosa súper inestable, imagínate, yo que nunca había hecho nada más que música." Su esposa, que en lo natural es de personalidad reservada, con denuedo lo confrontó diciéndole: "Yo no sé que vas a hacer, si vas a pasar más tiempo de rodillas y abrir huecos más grandes en los pantalones, pero Dios te hizo músico. Tú la haces o la haces. Porque Dios no te creó para estar vendiendo carros. Ya yo sacrifiqué lo mío y no te voy a dejar que hagas lo mismo".

Cuando la niña murió Sara era maestra de música y una de sus alumnas fue su hija. A raíz de la tragedia desistió de ejercer esa carrera ya que la asociaba con la memoria de su pequeña.

A los pocos meses a Pedro se le presentó la oportunidad de hacer una audición para Yanni. Esta oferta la recibió con reservas pues sabía que a ese artista se le asocia con la Nueva Era. De manera que le dijo al Señor que no se iba a comprometer por dinero, que si no era de Él no iba a aceptar el trabajo por más que lo necesitara. "Cual sería mi manera de comprobación que gané el 'guiso' tocando un himno para el Señor." Había tocado el himno La bandera de la cruz. "Lo primero que le dije a Yanni fue, 'Como yo soy cristiano nacido de nuevo, te puedo tocar un himno cristiano que a lo mejor te suene, como decimos en Venezuela, cursi, pero te puede demostrar lo que hago con el instrumento'. Y a los 25 segundos de estar tocando me dijo: 'Tú eres el tipo que estoy buscando, no necesito más'. Entonces allí lo que el Señor hizo fue un milagro muy grande."

El versátil Pedro Eustache sabe tocar alrededor de 600 instrumentos ­flauta india, etrusca, china, rumana, dijiridú australiano, duduk armenio, bansuris, clarinete, saxofón, etc.­ que oscilan desde lo antiguo hasta lo moderno. Es un hábil y dedicado estudiante de acústica que incluso se ha inventado sus propios instrumentos. Cuenta que en una ocasión su hermano Gustavo fue a visitarlo a California. Entre bromas y un rato ameno le mostró una flauta que había confeccionado. Su hermano en broma la llamó la "flauta hippie". Lo menos que nadie se imaginaría es que esa "flauta hippie" fue uno de los 40 instrumentos que usó en la película La pasión de Cristo. Cabe señalar que el compositor de dicho largometraje, John Debney, fue nominado para el premio Oscar por ese trabajo. "La lógica del Señor es la ilógica nuestra. Yo creo que Dios se sonríe de estas anécdotas porque sabe lo que hace", manifestó riéndose.

En cuanto a su participación en la película de Mel Gibson, Eustache le comentó al periódico venezolano El Universal: "Quiero aclarar que no soy el único que toca los instrumentos exóticos de viento y madera, pero por la gracia de Dios, soy el intérprete principal. Diría que más del 75% de lo que se escucha proviene de mi trabajo". En esta entrevista con Vida Cristiana manifestó: "Dios me inspiró a hacer instrumentos, yo creía que era para mi expresión personal, ahora estoy convencido que es para muchas cosas, pero principalmente era para que yo metiera esos instrumentos en esa película". La mayoría de esa música fue improvisada, antes de cada sesión bajaban las luces y él oraba en voz alta pidiéndole al Padre que lo inspirara. Por su parte Debney lo animaba a que estableciera una conversación musical con Cristo. "Yo entendía el significado y la trascendencia histórica que podía tener esa película. Sabía que iba a afectar a millones de personas en el nombre santo de Jesús."

Para los que han visto La pasión de Cristo, escenas como la primera, donde Jesús aparece orando, son imborrables. La flauta exótica que ahí se escucha fue una de las improvisaciones que Dios inspiró en Pedro. La atmósfera creada entre el visual y el sonido transporta a uno al mismo Getsemaní como si realmente se estuviese allí, presenciando el sudor de sangre, sintiendo el dolor por el abandono, la soledad y la traición, y palpando el sollozo de cargar el peso de los pecados del mundo.

Al sol de hoy

La más reciente producción discográfica de Pedro Eustache como solista se titula Misión Visión Global (en inglés Global MVission, distribuida por Casa Creación). A través de la misma desea "edificar a los que están en Cristo y a los que no, que se volteen y sientan la necesidad de buscar una conexión con el Creador". En la carátula del disco escribió: "El título implica un concepto combinado: ilustrar la Verdad Universal (el amor de Dios manifestado en la cruz) a partir de una perspectiva musical-global. Ésta es mi misión en la vida". Por cierto, su esposa Sara fue la encargada del diseño, ya que hoy día es diseñadora de artes gráficas para Telemundo. Strive for Higher Realities y The Giant Sleeps son sus dos producciones musicales anteriores.

Pedro y Sara se congregan en la Iglesia en el Camino en Van Nuys, California, cuyo pastor principal es Jim Tolle. El pastor fundador, Jack Hayford, expresó: "Conozco a Pedro desde hace años. Es un hombre que ama a Dios y que le sirve a través de sus talentos. Él ha sido de mucha bendición a mi vida".

Otro de los proyectos en el futuro de Pedro es publicar un libro sobre su método de flauta, su testimonio y el mensaje de salvación en Jesús.

Al preguntarle a Gustavo Eustache cómo ha influenciado su hermano en su vida contestó: "No importa la circunstancia ni la situación, su fidelidad al Señor está por encima de todo. Una de las afirmaciones más grandes que me han dicho en mi vida, me la dijo él en uno de mis momentos de mayor dificultad: 'No importa la realidad que tu vista te diga, ni lo que tus oídos oigan, ni lo que las circunstancias a tu alrededor te muestren... si todo eso es contrario a lo que la Palabra de Dios dice, entonces la realidad está en el Señor y sus promesas... no en tus sentidos'".

La música de este consagrado adorador suena a un deleitoso despliegue de las Naciones Unidas. Es expresivo al hablar, al tocar y sobre todo al compartir su pasión por el Autor de su arte. Pedro Eustache vive lo que toca y toca lo que vive; su música es tan genuina como su amor por Jesús. Concluyó: "Estoy en el negocio de obedecer órdenes de arriba. ¡Toco pa' su gloria con toda el alma!"


Brenda M. López de Teixeira es escritora independiente y reside en Orlando, Fla.
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