Claves para el estudio bíblico

 Es importante delinear algunos conceptos básicos sobre el estudio bíblico. Un buen manejo de los fundamentos es lo que lo prepara para discernir lo verdadero de lo falso. Con tantas diferentes traducciones y paráfrasis de la Biblia, puede ser un desafío obtener la interpretación correcta de la Escritura, pero incorporando estos lineamientos usted se volverá habilidoso.·

Se necesitan tres componentes clave del estudio. Muchas personas no incorporan los tres, pero todos son necesarios para el buen discernimiento. Decida incorporar los tres siguientes:

1. Lectura informal

2. Meditación en la Palabra

3. Estudio en profundidad

La lectura regular de la Biblia ayuda a ser entendido porque usted obtiene una perspectiva general de los acontecimientos, las personas participantes y los tiempos históricos. La lectura informal le ayuda a tener una “visión de conjunto” ya que está asimilando grandes porciones de información a la vez. Tenemos que recordar que las transcripciones originales de la Biblia no estaban escritas en capítulos y versículos, sino en pasajes o como cartas, así que a veces deberíamos decidir leerlas como tales. Usamos el sistema numérico hoy en día por razones de claridad y referencia. Al leer sin estar restringidos por capítulo y versículo, se sorprenderá de cuántas veces el asunto principal no cambia de capítulo a capítulo.

Meditar es repetir lo que ha leído. Esto incluiría la memorización o lo que me gusta llamar “absorber” la Palabra de Dios. Este es un buen momento para repetir y confesar la Escritura en voz alta, pensando en cómo se aplica a usted, o darle vueltas en su corazón permitiendo que encienda su fe. Considere meditar en la Palabra mientras ora, conduce al trabajo o simplemente mientras trabaja a lo largo del día. Otra forma en la que me gusta meditar en las promesas de la Palabra es escribir o mecanografiar los pasajes en fichas. Puedo llevar estas tarjetas en mi Biblia o cartera y sacarlas de vez en cuando y decirlas en voz alta para mí misma. Meditar en la Palabra de Dios la afirma en su espíritu y la hace real para usted. Todos necesitamos tiempo para meditar en la Palabra, porque tiene un poder especial para ayudarle a vencer cualquier cosa. ¿No es eso lo que el Señor le dijo a Josué?

·“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8). Dicho de otra manera, hablar y meditar en la Palabra lo investirá de poder para ponerla por obra y el resultado será el éxito.

Todos necesitamos tiempo de estudio, ¡y esto no es sólo leer el libro de alguien o mirar una predicación por televisión! Esas cosas seguramente pueden realzar una buena rutina de estudio y ayudarnos a desarrollar notas y ampliar la revelación. Sin embargo, también necesitamos tiempo a solas simplemente con nuestra Biblia y algunos buenos materiales de referencia. Usted necesita estudiar, aunque no se considere el tipo de persona estudiosa. Consiga varias traducciones mundialmente usadas de la Biblia, o el software bíblico que las contiene, y estudie los significados de diferentes palabras en el diccionario bíblico o en la concordancia. Busque pasajes que pueden compararse, etc. El estudio bíblico en profundidad es como el hombre que edificó una casa: “Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca” (Lucas 6:48).

¿Qué le ocurrió a esta casa? No pudo ser sacudida en la tormenta ¡porque él cavó fundamentos profundos! Algunas revelaciones de la Escritura están escondidas porque Dios desea que las encuentren los que tienen hambre espiritual. Así es como descubrimos los tesoros del Reino de Dios (vea Mateo 13:44). El hambriento es el que sigue cavando en las profundidades de Dios para encontrar las cosas preciosas del Espíritu Santo. Ellos son quienes tienen el fundamento espiritual más inamovible.

Con esos tres componentes en su lugar, ser capaces de discernir la doctrina falsa de la verdadera requiere además saber cómo interpretar de manera precisa lo que lee y estudia en la Biblia. En otras palabras, necesita saber lo que significa. Existen algunas reglas de interpretación de las Escrituras que tenemos que incorporar. Debido a que la gente no siempre lo hace, se desvía. A veces en realidad se enredan no en falsas doctrinas, sino en creencias erróneas. Los siguientes lineamientos le ayudarán a estudiar con precisión y obtener la correcta interpretación:

1. Nunca trate de hacer que la Biblia se conforme a usted.

2. Estudie siempre el contexto.

3. Compare el pasaje con otro pasaje de la Escritura.

4. La Biblia es pasado, presente y futuro.

5. La Escritura contiene significados duales.

6. Todo señala hacia Cristo.

7. Estudie las definiciones de las palabras.

Siga usando las herramientas correctas para ayudarse a discernir la doctrina y esfuércese por tener exactitud en la interpretación de la Escritura. Toda persona que se esfuerce para probar lo que oye con lo que ya conoce de la Biblia evitará las doctrinas peligrosas, sean patentes o sutiles. Créame, este será uno de sus activos más valiosos como cristiano en los últimos días.

—Extracto tomado del libro Descifre la propaganda infernal de Brenda Kunneman. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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