Simplemente Jacobo

Conozca a un adorador apasionado por la gente que viene a animar en los momentos de tempestad.

"Aquel que de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, esta es una escritura en Juan 8:7 que no hay que ser ni cristiano para conocerla. Es una de esas que se digieren sin muchos inconvenientes, ya que nos coloca a todos en el mismo nivel de humanidad y no nos hace sentir solos.

Por otro lado, ahí mismo en Juan, Jesús también nos vocifera: “En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (16:33b). En parte, así es como racionalizo esta escritura: “El que nunca haya tenido, tenga o tendrá problemas, por favor, levante la mano”. Y como es de esperarse, ni un sólo brazo se alza en la muchedumbre de esta visión imaginaria.

Sabemos que de las adversidades no se libra nadie, a todos nos llegan, sin embargo, se nos hacen difícil aceptarlas. De la misma manera que, en ocasiones, permitimos que la circunstancia difícil nos ciegue y nos olvidamos de la promesa de Dios de ayudarnos en medio de la tempestad. Entonces, se preguntará: ¿y esto qué tiene que ver con Jacobo Ramos? Mucho. Precisamente de cobrar ánimo a través de Jesús, a pesar de las inevitables aflicciones, es que nos habla este joven adorador, cantautor y pastor puertorriqueño en su primer libro A pesar de la lluvia.

En Vida Cristiana, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Jacobo Ramos, quien no tuvo reparos en compartir lo que Dios ha hecho en su vida en medio de los momentos difíciles, o lo que él describe como la lluvia, que le ha tocado enfrentar. A través de relatos personales así como de otras personas que han bendecido su vida, Ramos desea alentar justo en estos tiempos donde las noticias tienden a enfatizar más en los problemas que en las soluciones.

Algo de historia y biografía

La historia de Jacobo comienza con un joven de 16 años que —en Mayagüez, Puerto Rico— conoce a una adolescente de ascendencia gitana rumana. La quinceañera provenía de una familia circense, cuyo padre era abusivo y tenía hijos ilegítimos, de manera que lo que deseaba era irse de su casa y despedirse para siempre de ese ambiente hostil. Su padre no le aceptaba el novio por ser de tez oscura, por lo que se encontraban a escondidas. Finalmente, Dwina y Elliot decidieron escapar, pero a los tres días se dieron cuenta que no era tan fácil como pensaban. El temor a su padre le impidió regresar a su casa, por lo que optó por irse a vivir con su novio a la casa de sus padres. Dwina quedó embarazada, y, a los pocos meses, se casó con Elliot.

Al año del matrimonio, y con el pequeño Elliot Hiram en brazos, recibió la sorpresa de la policía tocar a la puerta y llevarse arrestado a esposo. Ella desconocía que desde los doce años, su amado tenía problemas con las drogas. Dwina decide divorciarse y criar a su hijo sola. Elliot entra en un programa de rehabilitación cristiano conocido como Teen Challenge. Ahí, le da un giro radical a su vida cuando acepta a Jesús como su Señor y salvador. Dwina se había ido a probar suerte en tierras estadounidenses, pero a su regreso a la Isla él le pide una oportunidad. Ella accedió, y se casaron por segunda vez.

“De esa unión, salió un hijo precioso, inteligente y amado que se llama Jacobo Ramos”, manifestó a carcajadas el propio Jacobo. Cabe señalar que su esposa, Raquel, añade la descripción de “humilde” a esa lista de cualidades. Sin perder el gozo, pero ya más en serio, señaló: “Cuando yo entendí que la única razón por la que estaba aquí era por un perdón, el sentido de mi vida cambió”.

“La gracia restauradora de Dios vino a darles aliento al corazón que trataba de sostener el último hilo de esperanza. Dios cambió su lamento en danza, su lloro en canción y su amargura en bendición”, escribió en el libro publicado por Casa Creación, A pesar de la lluvia, sobre la restauración del matrimonio de sus padres que ya llevan 43 años de casados.

Luego, su papá se convirtió en el pastor Elliot, y una tercera hija, Loida, se añadió al núcleo familiar. Por ser una familia de escasos recursos económicos, tuvieron que vivir en un caserío en P.R., esto es un complejo de apartamentos para personas de bajos ingresos. Finalmente, se mudaron a New Jersey, EE.UU., donde la situación económica no mejoró mucho, hasta llegaron a pasar hambre y, encima también, prejuicio racial. Mas la familia permaneció unida, luchando por cumplir con el plan de Dios para sus vidas.

Unos años más tarde, Jacobo decidió regresar a P.R. a estudiar en la universidad, y es en este momento de su vida que tuvo un verdadero encuentro con Jesús y le entregó su corazón. En 1997, se graduó de la universidad con un grado en microbiología. Luego, se casó con Raquel Rodríguez, a quien describe...



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Brenda M. López de Teixeira escribe artículos y es la asistente editorial para Vida Cristiana.
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