Personas ordinarias con metas Extraordinarias

Debemos extender nuestra fe para llegar a nuevos lugares.
Dios usa a personas ordinarias con metas y visiones extraordinarias. Eso es lo que yo soy­ una mujer normal con una meta y una visión. Pero el simple hecho de decir que soy una persona normal no es para decir que estoy satisfecha con ser alguien común. Yo no sirvo a un Dios promedio, por eso no tengo que ser una persona promedio--tampoco tú tienes que serlo.

El promedio está bien. No es malo, pero tampoco es excelente. Yo creo que cualquier persona común, puede ser usada grandemente por Dios. Podemos hacer cosas importantes y maravillosas, que nos asombrarían aun a nosotros mismos, si creemos que Dios puede usarnos y si tenemos la osadía de contar con una meta y visión extraordinaria. Lo que quiero decir con extraordinaria es que sea algo que no tenga sentido. Tenemos que creerle a Dios para lograr esto.

Efesios 3:20 nos dice que Dios puede hacer más abundantemente cualquier cosa de lo que pudiéramos atrevernos a esperar, pedir o pensar, según Su poder que opera en nosotros. Dios lo hace por Su poder, pero lo hace a través de nosotros, así que tenemos que cooperar con Él. Eso significa que tenemos que ser atrevidos y osados en nuestra fe y en nuestras oraciones.

Algunos no estamos creyendo o pidiendo lo suficiente. Necesitamos estirar nuestra fe para llegar a lugares nuevos. Debemos ser personas ordinarias con metas extraordinarias.

En 1 Corintios 1:26-29 Pablo nos dice claramente lo que escoge Dios y por qué. Él nos dice que Dios selecciona lo que para el mundo es necio para avergonzar al sabio, y lo que el mundo llama débil para avergonzar al fuerte.

Si Dios unge algo, funcionará. Él escoge y unge a la persona que Él desea. No se basa en nuestra apariencia, nuestra educación, nuestras posesiones ni nuestros talentos. Se basa en la actitud de nuestro corazón, en si estamos dispuestos a cumplir con algunos requisitos necesarios en las personas que desean ser usadas por Dios.

Veamos las cualidades que Dios busca en las personas que escoge.

1. Dios usa a las personas que son fieles sobre las cosas pequeñas. Muchas personas no quieren las cosas pequeñas. Desean comenzar con las cosas grandes desde el principio. La Biblia nos dice que Dios escoge lo que el mundo rechaza, lo que el mundo desprecia, lo que el mundo ve como insignificante, sin valor e inútil. Así que, si creemos ser algo, más vale que tengamos cuidado porque la Biblia dice que el Señor es el que levanta y abate.

Cuando comencé a predicar el Evangelio, fui rechazada por muchos de mis amigos porque ellos no creían que una mujer debía predicar. Experimenté mucho rechazo, y fue algo muy difícil para mí. Pero Dios me ha bendecido. Lo que quiero decir es que si tú y yo nos mantenemos fieles a lo que el Señor nos manda a hacer, llegará el momento en que Él se encargará de exonerarnos y premiarnos por las situaciones difíciles que hemos sobrellevado por serles obedientes.

2. Dios usa a las personas que le darán toda la gloria a El. El versículo 29 del capítulo 1 de 1 Corintios nos dice el porqué Dios escoge a las personas y cosas que usa--para que ningún mortal se pueda jactar en su presencia. No se olvide de dónde proviene. Una persona importante es sólo alguien insignificante que se encuentra lejos de casa. En cuanto regresa a casa ya no es tan importante porque todos le conocen.

3. Dios usa a las personas que quieren llevar fruto para Él. Si nuestro deseo es ser líderes en el reino de Dios, entonces tenemos que estar dispuestos a permitir que Él trate con nosotros, y ese proceso no será siempre algo placentero; de hecho, será doloroso. No será de nuestro agrado, pero tenemos que confiar en Dios. Yo creo que los líderes se hacen, se desarrollan; no nacen. Probablemente existan muchísimas personas que tienen talento para ser líderes, pero no le permiten a Dios hacer lo necesario en sus vidas y así prepararlos para llenar a una posición de liderazgo. No se quedan sobre la rueda del Alfarero ni en el fuego del Refinador. Quieren todo de inmediato y no quieren esperar.

4. Dios usa a las personas dispuestas a terminar lo que comienzan. La razón es muy sencilla. Las emociones nos impulsan a comenzar. Siempre nos apoyan en las cosas nuevas. Recibimos una palabra de Dios o alguien nos da una profecía, y salimos corriendo con muchas ganas. La pregunta es, ¿cuánto tiempo seguiremos corriendo una vez que se agoten las emociones? El principio de algo casi siempre es emocionante. Pero los que comienzan la carrera con emoción no son los que ganan; son aquellos que no se apartan y cruzan la meta cuando ya nadie está emocionado, cuando ya nadie echa porras, cuando sus emociones ya no les sostienen, cuando sienten que no pueden más, cuando parece que nunca llegarán al final, cuando lo único que les queda es aquella palabra que recibieron de Dios que fue la que comenzó todo. Ahí es donde se percibe la separación entre los que sí lograrán hacerlo y los que se quedarán hablando de poder hacerlo toda su vida.

5. Dios usa a los que se quedan en el camino angosto. En el mundo se encuentran muchas personas sin compromiso--personas dispuestas a dar cualquier concesión y a vivir en su condición actual de ser personas promedios simplemente viviendo la vida. Sin embargo, los que entran por la puerta estrecha, tendrán que tolerar mucha presión. Satanás hará difícil su decisión de vivir una vida recta y justa. Por eso es necesario aprender a resistir al diablo y seguir en las cosas de Dios. Le resistimos sometiéndonos a Dios y siguiendo sobre el camino estrecho.

Una de las cosas que Satanás usa para desanimarnos y hacernos caer en la depresión, es hacernos sentir que somos los únicos que enfrentamos pruebas y tribulaciones. Cuando la verdad es otra: No conozco a muchas personas que no estén pasando por algo. Dios usa a las personas que se mantienen en el camino estrecho, y puede ser que a las únicas personas que encuentres en ese camino sean el Señor y tú, pero sigue adelante y no hagas lo que el mundo hace. Aunque nadie platique contigo, no te involucres en los chismes en tu trabajo, no critiques y no seas negativo como todos los demás. No tengas una relación con alguien porque te sientes solo. Mejor usa esa época en tu vida para acercarte al Señor.

6. Dios usa a las personas que toman sabias decisiones. La Biblia habla de la sabiduría y del poder de la sabiduría. Creo que sería bueno leer más seguido el libro de Proverbios y ponerlo por obra, ya que la mayoría de lo que habla es sabiduría. Muchas personas poseen dones, pero no tienen sabiduría. Hay algunas otras personas que tienen sabiduría, pero no la usan.

Cada uno de nosotros necesita ejercer la sabiduría en el trato con las personas y en nuestra propia conducta. Necesitamos sabiduría en nuestras relaciones. Dios quiere que tomemos la decisión correcta porque no nos afectará solamente a nosotros, sino también a todos los que nos rodean, incluyendo a nuestros hijos. Los hijos aprenden de lo que nos ven hacer a nosotros. Si criticamos, también criticarán. Si somos personas negativas, ellos también lo serán. Enseñamos más con nuestras acciones y por nuestras decisiones, de lo que jamás podríamos enseñar con nuestras palabras.

7. Dios usa a las personas que dan un buen ejemplo a los demás. Una cosa que tienes que reconocer es que algunas personas son buenas administradoras, pero no quiere decir que pueden liderar. Los buenos administradores toman buenas decisiones porque operan según ciertas reglas. Pero un buen líder no hace las cosas solamente según las reglas; ellos lideran por su ejemplo. Dios quiere buenos líderes, personas que por su ejemplo personal, lleven a otros por los caminos de la justicia.

Dios quiere que tengamos una confianza firme, sabiendo que estamos haciendo todo lo que nos toca para obedecerlo, a tal grado que sabemos que no tenemos nada que ocultarle a nadie. Él desea que tengamos la confianza de que si alguien modela su vida según la nuestra, se parecerán a Jesús tanto en actitud como en comportamiento.

Me encanta Romanos 5:19: "Porque así como por desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos".

Este verso nos dice que un solo hombre o una sola mujer puede afectar al mundo entero. Si esto es cierto, por consiguiente uno de nosotros podrá afectar su colonia, vecindad, el lugar donde trabaja, los amigos que tiene--si es que tomamos las decisiones correctas.

En el Salmo 119:6, el salmista escribe: "Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese a todos tus mandamientos". Dicho de otra manera: "Si leo tu Palabra y hago lo que Tú mandas, todo en mi vida me ayudará para bien, todo saldrá bien".

¿Por qué procuramos cambiar lo que Dios dice, añadiendo algo, esperando que de alguna manera Dios obre según nuestro plan y no el suyo?, ¿Cuándo aprenderemos que Dios es más inteligente que nosotros? Simplemente debemos escucharle.

Mi esposo, Dave, y yo hemos visto que la Palabra de Dios es como un parámetro en nuestra vida. Es como si el Señor nos dijera: "Mientras no te salgas de los parámetros que he marcado, todo saldrá bien. El enemigo no podrá llegar hasta ti. Tendremos buena relación y comunión. Serás prosperado, y estarás alegre y en paz. No habrá condenación porque tus pecados te serán perdonados. Pero al salirte de estos parámetros, encontrarás toda clase de maldad, violencia, y enemigos que te destruirán".

Si Dios nos dice esto, y nosotros escogemos salirnos de esos parámetros, ¿de quién es la culpa? Si nuestro deseo es ser bendecidos y usados por Dios, es necesario que nos mantengamos sobre el camino estrecho. Si una persona ordinaria tiene un estilo de vida de obediencia esto animará a que otras personas ordinarias busquen hacer cosas extraordinarias. Debemos tener influencia sobre la vida de otros. Enseñarles que pueden afectar para bien al mundo, que tienen un destino que Dios les ha dado para cumplir.


Joyce Meyer ha estado enseñando la Palabra desde 1976. Es la autora de libros de gran venta. Entre ellos el más reciente es El desarrollo de un líder, del cual se tomó este artículo. Ella y su esposo, Dave, son los fundadores de Joyce Meyer Ministries. Tienen cuatro hijos adultos y residen en St. Louis, Missouri, EE.UU.
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