
“También
vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará
vuestro corazón,
y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis
nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al
Padre en mi nombre, os lo dará.” (Juan 16:22, 23)
La Biblia nos enseña que Dios conoce todo acerca de nosotros, (Salmo 139:1-6). Él conoce nuestras necesidades antes de que se las pidamos, (Mateo 6:8, 32). Él nos ordena que pidamos.
Es
importante que se sienta bien con su cuerpo, ¡aun cuando no le guste
todo de él! Sentirse bien consigo mismo es algo que uno no va a ser
capaz de hacer si no se ama primero. Muchísimas de nosotras tenemos
un complejo de inferioridad. Nos preocupamos porque nuestros senos
son demasiado pequeños o demasiado grandes, tenemos las piernas muy
gordas o muy flacas, la nariz demasiado grande
o extremamente larga, nuestro trasero demasiado grande o muy plano,
nuestros dientes excesivamente torcidos o demasiado manchados, o nos
criticamos porque la forma, la altura o el peso de nuestro cuerpo no
nos parecen adecuados. Es probable que nuestra pareja no se dé
cuenta de nuestras imperfecciones hasta que insistimos señalándolas.
Proverbios
12:18 dice: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada;
mas la lengua de los sabios es medicina”. Las Escrituras están
llenas de ejemplos de esta verdad, de cómo las palabras adecuadas
dichas en el momento preciso (a menudo por parte de mujeres) tienen
el poder de conmover corazones y vidas, y cambiar el curso de la
historia. Para bien.
No se necesita ningún
talento especial para rendirse en el camino de la vida y decir: “No
camino más, me rindo”. Cualquier incrédulo que no cree en Cristo
puede hacer eso.
Sin el genuino tipo de
amor divino, los matrimonios de hoy corren riesgo extremo. Amor
genuino significa un tipo de amor franco, honrado, sincero, sencillo,
puro, real y sin pretensiones. Cristo Jesús, modela ese tipo de amor
por nosotros. El amor de Cristo en nosotros es el superpegamento que
mantiene unido y satisfecho al matrimonio.
Jesús puso la conducta
cristiana en la perspectiva correcta cuando le pidieron que
identificara el mandamiento más importante. Él dijo: “Amarás al
Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda
tu mente. Este es el primero y grande mandamiento”. Pero después
agregó el segundo mandamiento importante: “Amarás a tu prójimo
como a ti mismo” (Mt. 22:37-39).
Biblia para la guerra espiritual - HD