Mujer de Proposito

Actitud crítica

Cuando Daniela entró en la iglesia, el ujier le entregó un folleto en forma de tríptico con las oraciones y afirmaciones que había preparado el pastor José. Era un gran maestro, y la información seguramente resultaría útil en las semanas siguientes. Sin embargo, la única cosa en la que Daniela se podía centrar era en que el folleto se abría hacia dentro en lugar de hacia afuera.

¿Qué incompetente hizo esto? -pensaba ella mientras el ujier la conducía hacia su asiento. Cuando se sentó, procedió a doblar el folleto correctamente; de la forma en la que se "supone" que deben doblarse los folletos. Por supuesto, eso estropeó la secuencia de páginas. Ella sacó un bolígrafo y las numeró de nuevo. Anotó mentalmente que debía comentarle esto al personal de la iglesia para que no volviese a suceder.

El grupo de alabanza ya había empezado a cantar el himno de la mañana. Daniela inmediatamente notó que la ropa de algunas de las mujeres del equipo de alabanza no era muy favorecedora y que el largo de sus faldas era inadecuado. Tendrían que llevar uniformes -pensó-. Su aspecto distrae mucho.

Tras lo que para Daniela fueron unos anuncios innecesarios y una pérdida de tiempo, el pastor José finalmente se acercó al púlpito y comenzó su mensaje. En unos minutos, el micrófono empezó a chirriar y al final se quedó mudo. Esto ocurría con demasiada frecuencia los domingos por la mañana. Señor -pensó Daniela-, ¿cuándo van a arreglar ese sistema de sonido? El culto terminó, y Daniela se fue pensando que todo había sido una pérdida de tiempo. A pesar de los importantes principios que había enseñado el pastor José, ella no había conseguido conectarse con Dios aquel día. Aunque no verbalizó sus observaciones, la actitud de Daniela de criticarlo todo había saboteado su experiencia.

Me puedo identificar con Daniela porque a veces tiendo a juzgar las malas decisiones de los demás o sus defectos o ineficacia. Parece difícil pasar por alto un comportamiento que no se ajuste a lo que yo creo que debe hacerse para reflejar la excelencia. Estoy intentando eliminar esta actitud de mi vida.

Una actitud crítica tiene al menos tres consecuencias negativas. En primer lugar, es un pecado. Cuando Aarón y María, los hermanos de Moisés, lo criticaron por casarse con una mujer etíope, Dios los juzgó haciendo que María contrajera lepra, la enfermedad más temida de aquellos días, que la convirtió de inmediato en una paria social. Aarón se arrepintió rápidamente. "Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado" (Nm. 12:11). Moisés oró para que Dios curara a María, y Dios respondió rápidamente a sus oraciones. Pero tuvo que enfrentarse a las consecuencias expuestas más abajo.

En segundo lugar, nuestro pecado de tener una actitud crítica puede aislarnos de nuestras relaciones más queridas. "Respondió Jehová a Moisés: Pues si su padre hubiera escupido en su rostro, ¿no se avergonzaría por siete días? Sea echada fuera del campamento por siete días, y después volverá a la congregación" (v. 14). Las leyes respecto a los leprosos exigían esta separación. Un espíritu crítico es una lepra relacional, y puede que los demás nos traten de acuerdo con ella.

Cuando mi sobrina de 11 años me envió un correo electrónico, yo estaba encantada; sin embargo, contenía varios errores gramaticales y ortográficos. Me tomé la libertad de corregirlos y enviarle las correcciones. Le dije que quería que nuestros correos electrónicos se convirtieran en una experiencia educativa para ella. No he vuelto a recibir uno desde entonces. No soy tan inocente como para no darme cuenta del porqué. Las personas aceptan a aquellos que las aceptan como son; nadie disfruta estando constantemente bajo el ojo crítico de otra persona. Esto no significa que no debamos hacer aportaciones constructivas. Sin embargo, tenemos que aprender más sobre reafirmación y ánimo, y tratar solo aquellos asuntos que son realmente importantes.

En tercer lugar, una actitud crítica retrasa nuestro progreso y el de aquellos que pertenecen a nuestro círculo de interacción. La insolencia de María solo logró que todo el pueblo detuviera su marcha hacia la tierra prometida. "Así María fue echada del campamento siete días; y el pueblo no pasó delante hasta que se reunió María con ellos" (v. 15).

¿Has formado parte alguna vez de una organización en la que una persona que siempre está buscando los fallos haya acabado por destruir la eficacia y el progreso de todo el grupo? ¿Y qué pasa con esos padres o esos cónyuges que son tan críticos con el hijo o con su pareja que estos son incapaces de desarrollar las habilidades necesarias para enfrentarse a la vida?

Si eres tú la persona crítica, trata de identificar la raíz del problema que causa tu comportamiento e intenta eliminarlo de tu vida. ¿Qué nos hace ser críticos? El espíritu crítico se aprende mediante el comportamiento.

Algunos ejemplos podrían ser:
• Muchas personas críticas fueron educadas por padres u otras personas que no sabían cómo reafirmar a los demás, así que nunca tuvieron un modelo positivo. Algunos padres erróneamente creen que ser críticos hace que los hijos tengan más éxito en la vida.

• A veces, debido a los dones únicos que poseemos o a la experiencia, no nos detenemos a pensar que estos son únicos para nosotros, y nos han sido concedidos por la gracia de Dios. Por lo tanto,
esperamos erróneamente que todo el mundo llegue a nuestro nivel.

• El orgullo y la arrogancia por los éxitos conseguidos pueden también llevarnos a creer que sabemos lo que es mejor para cada ocasión; abajo con los "idiotas" que no hacen las cosas a "nuestra" manera.

• Nuestra ira no resuelta y nuestro dolor por incidentes pasados (o la envidia sin más) pueden hacer que guardemos resentimiento hacia alguien y que aprovechemos cualquier oportunidad para desacreditar su imagen a los ojos de los demás.

• Por último, un espíritu crítico es a menudo un intento inconsciente de ocultar nuestros fallos
y defectos echando una luz negativa sobre los demás. Te reto a que te detengas ahora mismo y
pienses en la persona, el grupo o la organización con la que eres más crítica y ante quién los criticas. ¿Estás intentando crecer ante sus ojos?

La solución
• Aprende lo que la Palabra de Dios dice sobre el espíritu crítico: "No juzguéis, para que no seáis
juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís,
os será medido" (Mt. 7:1-2). ¿Realmente quieres cosechar las consecuencias de plantar tal semilla de negatividad?

• Reconoce y arrepiéntete del pecado de juzgar o encontrar fallos en los demás. Si este es un hábito dentro de tu familia, toma la determinación de que, con el poder del Espíritu Santo, esta tendencia acabe en ti.

• Busca cualidades admirables en aquellos a los que criticas, especialmente cualidades que puede que tú no poseas. Una vez tuve un cliente cuya forma de actuar yo siempre había criticado. Cuando empecé a buscar sus buenas cualidades, me di cuenta de que tenía un espíritu abierto a aprender y que reconocía rápidamente sus errores; muy distinto a mi tendencia a racionalizar mis errores y a echar la culpa a los demás. También reflexioné si en realidad no estaría intentando inconscientemente potenciar mi imagen de "Supermujer" a los ojos de mis clientes.

• Comprométete a ofrecer a otros la gracia y la misericordia que Dios te ofrece diariamente. "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt. 5:7).

Oración
Señor, ayúdame a apreciar y reconocer lo bueno que hay en cada persona. Deja que tu amor fluya a través de mí y me deje pasar por alto los múltiples fallos. En el nombre de Jesús. Amén.

-- Extracto tomado del libro Controla tu actitud en 30 días de Deborah Smith Pegues. Una publicación de Editorial Portavoz. Usado con permiso.

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