
¿Cómo
sería tener una congregación llena de dadores alegres y divertidos? ¡Solo imagínese cuanto podrían lograr en su comunidad y en el
resto del mundo!
Tristemente, es solo un sueño, una imaginación. La mayoría de las iglesias han experimentado caídas en sus diezmos y ofrendas. Muchas llaman a nuestras oficinas buscando dirección en cómo llevar a cabo una campaña o iniciativa de mayordomía para recaudar fondos. Quieren saber cómo presentar un sermón que motive a sus miembros a dar. Pero, ¿realmente creen que esta es la mejor manera para que sus miembros den?
¿Qué es el sistema de navegación
GPS? El Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas e
inglés) es un sistema de navegación satelital compuesto por una red
de 24 satélites puestos en órbita por el Departamento de Defensa de
los EE. UU.
El propósito del mismo es darte instrucciones para que llegues a tu destino y te ayuda a encontrar el camino cuando estás perdido. Dice: Recalcular la ruta.
Elías fue obediente a la palabra
del Señor, y se fue a vivir cerca del arroyo de Querit, frente al
río Jordán. Los cuervos llegaban por la mañana y por la tarde, y
le llevaban pan y carne, y él bebía agua del arroyo. 1 Reyes17:
5-6, RVC.
Elías obedeció a Dios y Dios proveyó. En 1 Samuel 15:22, nos enseña que la obediencia es mejor que el sacrificio. Ahora, esta es una de las tres ocasiones en las que Dios provee para Elías de manera sobrenatural. Primero, aquí por medio de los cuervos, segundo, en los siguientes versos por medio de la viuda, y tercero en el capítulo 19 por medio de un ángel. ¿Por qué? Dios siempre provee para aquellos que caminan en justicia.
“Por la fe Noé . . . ” (Hebreos
11:7). ¿Tenía Noé lo mejor de los bienes de este mundo? ¿Era
parte de la élite de la comunidad? ¿Era ese su deseo? No, él solo
encontró gracia en los ojos del Señor, como cualquier creyente y
vivió fielmente un compromiso con Dios. ¿Supone usted que en los
120 años en que Noé trabajó en el arca puede haberse desanimado?
¿Supone usted que su familia alguna vez cuestionó su compromiso? ¿Supone
usted que alguna vez cuestionaron el llamado de Dios para su vida? ¿Tenía él el apoyo de la
comunidad? Quizá luego de diez . . . quince . . . veinte años él
debió haberse preguntado: “¿Lloverá alguna vez?”. Su esposa debe haber preguntado:
“¿Estás seguro de que Dios te habló?”. Sus hijos deben haber
preguntado: “Oye papá, llevamos cincuenta años trabajando en
esto, ¿tú estás seguro?”.
A veces se nos olvida que vivimos en
territorio enemigo. Para nosotros como cristianos, este mundo no es
nuestro hogar. El día que decidimos seguir a Jesucristo, rechazamos
los confines, la autoridad y las costumbres de este reino terrenal en
favor de la libertad, el poder y el estilo de vida del cielo. El
problema es que, aunque espiritualmente fuimos renovados y
reconectados con el Reino de Dios, físicamente no fuimos trasladados
de una realidad a otra. No estamos repentinamente ausentes en la
carne y presentes con el Señor. Hemos sido transformados de ser
nativos de la tierra a ser turistas, pero aún más, hemos cambiado
nuestra lealtad, de ser partidarios del régimen a ser militantes de
la resistencia activa. Ahora somos parte de los luchadores de Dios
por la libertad. Ya no apoyamos la estructura de poder de un gobierno
corrupto que devora a sus ciudadanos, sino que nos hemos convertido
en agentes de cambio, buscando oportunidades para desbancar al actual
déspota, aquel que 2 Corintios 4:4 llama “el dios de este siglo”,
resistiendo su propaganda y reclutando nuevos miembros para que se
unan a nuestra lucha. Buscamos liberar a los prisioneros, abrir los
ojos de los ciegos, llevar buenas noticias a los presos y sanar las
heridas de los quebrantados y oprimidos. Somos los disidentes de
Dios, y aunque nuestras actividades no son siempre secretas y
clasificadas, no somos miembros bienvenidos del “bando del mundo”.
Algunos incluso tachan nuestras actividades de subversivas y
conspiratorias, y sin duda alguna, si verdaderamente estamos haciendo
nuestra tarea como agentes de Dios en la tierra, lo son, pero también
tienen un objetivo completamente distinto. No estamos “vendiendo
algo” ni intentando conseguir que alguien compre nuestras
ideologías para poder controlarles o sacar partido de su apoyo, sino
que estamos intentando liberar a personas en Cristo: la única
libertad verdadera que existe en la tierra.
Biblia para la guerra espiritual - HD