Boletin Ministrial

Libre del espíritu de control

Seis maneras de identificar un estilo de liderazgo poco saludable en una iglesia o ministerio.

Una semana como esta hace 20 años, mi mundo se estremeció. El 10 de noviembre de 1989, un día después que unos manifestantes alemanes derrumbaron el Muro de Berlín, también cayó un ministerio cristiano del cual fui parte por 11 años.

El Maranatha Campus Ministries era un ministerio de alcance vibrante en los campus universitarios. Fue fundado en Kentucky durante el "Jesus Movement" (Movimiento Jesús) fundado por la apasionada pareja carismática Bob y Rose Weiner, quienes por consiguiente fundaron iglesias en más de 50 universidades estadounidenses. En los buenos tiempos, durante la época de Reagan, los estudiantes de Maranatha llevaron el evangelio alrededor del mundo.

Sin embargo, con todas las buenas intenciones y el entusiasmo por el evangelismo, el ministerio no sobrevivió. Teníamos una falta, un modelo de liderazgo autoritario, lo que hizo peor la falta de consejeros maduros. Cuando los jóvenes pastores de Maranatha crecieron y se dieron cuenta que el ministerio tenía una estructura poco saludable y opresiva, votaron por disolverse. Las iglesias, o se hicieron independientes, se unieron a otros grupos o cerraron.

Mientras tanto, muchos jóvenes que fueron disciplinados en Maranatha tuvieron que lidiar con su forma única de trastorno por estrés postraumático. Se levantaron y se dieron cuenta que Maranatha fue influenciada por el Shepherding Movement (Movimiento del pastoreo) que enseñaba que todos los cristianos debían someterse a pastores personales que daban consejos y aprobaban todas las decisiones.

El Shepherding Movement que tuvo una vasta influencia en muchas iglesias carismáticas, colapsó al mismo tiempo. Dado que viví esa época, soy muy sensible a la manera que el espíritu de control funciona en una iglesia. Puedo asegurarle que las actitudes controladoras destruyen un ministerio. Aquí encontrará seis señales obvias de un espíritu de control en funcionamiento:

1. Poca o ninguna rendición de cuentas. Hay seguridad en la multitud de consejos (vea Pr 11:14). Hay mucho menos seguridad, quizás hasta peligro, cuando un líder no se preocupa en buscar consejos de diversos grupos de sus contemporáneos, así como de los hombres canosos y las mujeres que han tenido la sabiduría que viene con la edad. Si un pastor o líder de la iglesia no está abierto a recibir corrección, va de camino al desastre.

2. El elitismo espiritual. Si hay un espíritu de control en una iglesia, usualmente se le dice a la gente que su grupo es superior. Supuestamente tienen privilegios espirituales de Dios superiores, así como revelación "exclusiva". Si las personas escogen irse, son rechazadas o catalogadas como renegadas. Algunas veces, en casos extremos, maldicen a las personas si se van. (La semana pasada, cuando estuve en Hungría, supe de un líder carismático que maldice a las personas públicamente cuando abandonan la congregación.) Este comportamiento sectario causa inimaginable sufrimiento emocional y también divide a las familias.

3. Una atmósfera opresiva. Los líderes autoritarios saben cómo controlar la gente con la manipulación. En algunos casos, este control puede que simplemente sea en forma de sutiles sugerencias o persuasiones. En gran parte de las situaciones abusivas, puede venir en forma de amenaza, exigencias legalistas, requisitos irrazonables o falsas doctrinas. En algunos casos, especialmente en los círculos carismáticos, puede venir en forma de profecías erróneas o visiones místicas. En tales iglesias, no se le permite a nadie que haga preguntas. La pesadez espiritual cae como una densa nube sobre la congregación, unos pocos creyentes manifiestan gozo genuino, porque están sobrecargados por los sentimientos de culpa y miedo.

4. Dominio con enojo. Los tiranos son sorprendentemente similares. Porque quieren control de su entorno, muchas veces se molestan cuando no se cumple con sus exigencias. Aún así, el apóstol Pablo enseñó que los líderes de la Iglesia no deben ser violentos ni pendencieros, sino apacibles y dulces (vea 1 Tim 3:2-3). Luego, instruyó a Timoteo que el siervo de Dios "no debe ser contencioso, sino amable para con todos" (2 Tim 2:24). Siempre va a encontrar mucho coraje dondequiera que haya un espíritu controlador.

5. Se desanima la dirección individual. La Biblia enseña que cada cristiano tiene acceso directo a Dios a través del mediador, Jesucristo. Cada creyente puede escuchar la voz de Dios personalmente y debe esperar recibir la dirección de Dios.

No obstante, en las iglesias autoritarias, a los miembros no se les anima a buscar la dirección de Dios por sí mismos. En vez de eso, se les anima a conformarse a las preferencias del líder o el grupo. En algunos casos, los líderes le han enseñado a su congregación a buscar consejos y aprobación de un pastor antes de tomar grandes decisiones. Los miembros de la iglesia desarrollan una dependencia poco saludable en el hombre para funcionar espiritualmente, y su habilidad para confiar en Dios se reduce.

Esta clase de control es emocionalmente atroz. Para muchos que se han sometido a la filosofía detrás del Shepherding Movement, les tomó años recuperarse de la pérdida de su habilidad para tomar decisiones. Relegaron su voluntad y perdieron su identidad porque vieron la absoluta obediencia a sus líderes espirituales como una virtud cristiana.

6. Las mujeres se consideran inferiores. Algunas iglesias hoy día permiten la ordenación de mujeres hasta como pastoras u obispos, mientras que otras mantienen que las Escrituras no permiten que las mujeres tengan estas posiciones. Aparte de estas diferencias de opiniones en la interpretación bíblica, se debe señalar que las iglesias autoritarias desaniman a las mujeres de buscar un genuino rol en el ministerio. Se ven a las mujeres como útiles sólo en sus funciones de esposas y madres, y no las animan a dar pasos más allá para buscar oportunidades en el ministerio.

Esta baja visión de la mujer lleva al hombre a tratarlas como objetos sexuales ordenados por Dios o como ignorantes que sólo sirven para hacer trabajos de ínfima importancia. A las mujeres que tienen dones de liderazgo, las catalogan de rebeldes o "Jezabeles".

Cuando el Muro de Berlín cayó en 1989, hubo murallas similares del control comunista que cayeron en sucesión hasta que se desplomó la Unión Soviética. Todavía las murallas de cautiverio espiritual existen en muchas partes de la Iglesia, y el fantasma del Shepherding Movement aún acosa.

Somos llamados a ser emancipadores, no esclavizadores. Mientras buscamos construir iglesias saludables, recordemos estas palabras de Gálatas 5:1: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud".


J. Lee Grady es el editor de la revista Charisma, una publicación de Strang Communications.

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