La historia cuenta que un hombre sufrió su primer gran fracaso en los negocios en 1831. Poco después, buscó ocupar una banca en la legislatura de su estado y fue derrotado en 1832. Intentó, sin éxito, abrir un nuevo negocio en 1833. Y en 1834, conoció a una joven de la que se enamoró, pero murió en 1835 antes de que pudieran casarse. Sufrió una crisis emocional en 1836. Volvió a ser derrotado en las elecciones legislativas en 1843, y nuevamente en 1848. Entonces intentó ganar una banca en el Senado en 1855, y perdió.





"El perezoso mete la mano en el plato, pero es incapaz de llevarse el bocado a la boca" (Proverbios 19:24). ¡Qué humor tan grande tiene el autor de los Proverbios! Imagínese al perezoso no pudiendo comer por su propia pereza. Yo me imagino a alguien mirando su plato de comida, deseando comer y hambriento. Hasta "se le caen las babas" por el deseo de saborear los alimentos que están frente a él, pero ni fuerzas tiene para llevarse un bocado a la boca. El perezoso da vueltas en la cama como trompo que no puede parar, pero no se levanta de ella. No va a ninguna parte.
Un ensayo escrito por el licenciado en psicología Spencer Johnson, titulado "¿Quién se ha llevado mi queso?", trata sobre el cambio que tiene lugar en un laberinto donde cuatro divertidos personajes buscan "queso". El queso es una metáfora de lo que uno quiere tener en la vida, ya sea un trabajo, una relación amorosa, dinero, una gran casa, libertad, salud, reconocimiento, paz interior, o incluso una actividad como correr o jugar al golf, según Kenneth Blanchard, presidente de Blanchard Training & Development.











