
Los justos son aquellos que tienen una
posición correcta delante de Dios. Gracias a Cristo, todos podemos
ser rectos en la presencia de Dios y darle a conocer con valentía
nuestras peticiones, si hemos aceptado su sacrificio.
Los justos son valientes como el león. Los justos son quienes tienen y ocupan el Reino de los cielos, o asientan su residencia en él. La Biblia dice que los justos brillan en el Reino de su Padre. La luz y la alegría brillan en su camino. Pueden tener muchas aflicciones, pero Dios les libra de todas ellas.
Cuando participemos en la guerra
espiritual, debemos recordar que un ejército con soldados solitarios
o llaneros solitarios fracasará. Aunque pueden ser destacados
grandes guerreros, la fuerza de un buen ejército es la capacidad de
que los soldados sean camaradas. En otras palabras, deben protegerse
y respetarse unos a otros. A pesar del talento y la capacidad que los
soldados puedan tener, el cuidar de la trinchera del compañero es
obligatorio. La Biblia hace referencia a tener dones sin amor. Dice
que es como un fuerte sonido musical que está muy desafinado.
Muchos predicadores les dicen a los
creyentes que tienen que mostrar más carácter cristiano, más
autocontrol, más piedad y más amor fraternal. Amigo, estoy
totalmente de acuerdo con que todas estas cualidades son buenas y
necesarias, pero la pregunta es: ¿cómo las desarrollamos? ¿Cómo
podemos los predicadores ayudar a los creyentes a mostrar más
carácter cristiano? Cuando se les pide una solución, la mayoría de
la gente dice: “¡Disciplina! Tenemos que enfocarnos más en los
Diez Mandamientos y desarrollar disciplina, y entonces vendrá el
autocontrol, la piedad y el amor fraternal”. Aunque esto suena muy
bonito (para la carne), no es lo que dice la Palabra de Dios, y yo
quiero vivir según lo que dice 2 Pedro 1:5-9:
Santiago 5:19-20 nos advierte que el
error conduce a la muerte: “Hermanos, si alguno de vosotros se ha
extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que
hace volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un
alma, y cubrirá multitud de pecados”. Desde el momento en que
corregimos una mentira o rehusamos aceptarla, estamos luchando contra
la multiplicación del pecado. En cambio, si permitimos que la
mentira prolifere, vamos a ver los cadáveres cayendo,
espiritualmente, a nuestro alrededor.
Hasta donde recuerdo, el mensaje de la
Iglesia ha sido la salvación de las almas. Se organizan maravillosas
cruzadas de evangelización para traer multitudes a Jesús. El
evangelismo también es llevado a las calles, cuando la gente normal
invade nuestras ciudades y aprende a compartir las buenas nuevas del
perdón de Dios para todos. Posiblemente la belleza del mensaje nos
ha adormecido con respecto al resto de nuestra tarea. Hay más que
eso. Jesús nos enseñó claramente que debíamos predicar el mensaje
del Reino a toda nación antes del fin (ver Mateo 24:14). Ese mensaje
revela el Reino a través de los milagros.
Usted es el guardián de su hogar.
Usted es quien raciona la cantidad de medios que irrumpe a través de
las compuertas. Al mismo tiempo, dentro de nuestros hogares, es
necesario que saturemos a nuestros niños con la Palabra de Dios.
Mientras nuestros hijos son pequeños, esto puede lograrse de
diversas maneras.
Cuando nuestros hijos son bebés, niños pequeños, y de jardín de infantes, debemos ser creativos para saturar sus corazones con la Palabra de Dios y su fundamento de verdad. Las mentes de los niños son como esponjas a esa edad y absorberán lo que haya en su entorno. Aproveche esa oportunidad para que sus niños escuchen mucho la Palabra de Dios directamente de la Biblia. Yo pongo la Biblia en audio suavemente en sus dormitorios cuando se van a dormir. En los devocionales familiares también nos encargamos de que escuchen la Biblia.
Biblia para la guerra espiritual - HD