Boletin de Vida Christiana

Diez pasos para romper maldiciones

walkingVeamos los diez pasos que podemos dar para limpiar nuestras vidas de las maldiciones y de sus consecuencias:

1. Confesar a Jesucristo. Las maldiciones solamente se pueden romper por el poder de Jesús. Ninguna maldición puede ser quitada completa y totalmente de su vida a menos que usted conozca a Jesucristo como su Señor y Salvador personal.

Las maldiciones se pueden aliviar parcialmente con un cambio de conducta. Conozca o no una persona a Cristo, las maldiciones pueden eliminarse hasta cierto punto por un repudio fundamental del mal. Este es un hecho positivo, por supuesto. Pero la ruptura de la maldición nunca se puede finalizar hasta que la persona confiesa a Jesucristo como Señor.

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El Espíritu Santo es Dios

doveComienzo con esta impactante verdad porque es lo más importante que se puede decir acerca del Espíritu Santo: que Él es Dios. Plenamente Dios. El Espíritu Santo es completamente Dios, así como el Padre es Dios y Jesús, el Hijo, es Dios. Sabemos que el Padre es Dios; esta es la suposición que aceptamos sin sentido crítico; es como decir que Dios es Dios. Y como cristianos igualmente creemos y confesamos que Jesús es Dios. “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). La Palabra se hizo carne (v. 14) y aun así permaneció siendo completamente Dios. Jesús fue (y es) Dios como si no fuera hombre, y es al mismo tiempo hombre como si no fuera Dios. Dios mismo llama a Jesús Dios, porque le dijo al Hijo: “Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos” (Hebreos 1:8). Como Juan resumió en su epístola general: Jesucristo “es el Dios verdadero” (1 Juan 5:20).

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El Shemitá y lo que significa para usted

keyEs bien sabido que, para la nación de Israel, cada séptimo día era denominado “el Sabat”, o día de reposo. Se le ordenó a los israelitas que lo mantuvieran separado y distintivo de los otros seis días de la semana. Era santo. En el Sabat, todo trabajo regular y toda tarea mundanal debían cesar para ser dedicado únicamente al Señor.

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Confíe y obedezca

moneyUna vez, yo estaba enseñando en una iglesia sobre los principios del dar y podíamos ver que el Espíritu de Dios se movía increíblemente entre la gente. Estaban respondiendo y dándole a  la iglesia y  unos  a  otros  según  les guiaba  el  Señor.

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La verdad acerca de la autoliberación

hs doveA menudo me preguntan: “¿Puede una persona liberarse a sí misma de demonios?”. Mi respuesta es “sí”, y también es mi convicción que una persona no puede mantenerse libre de demonios hasta que esté caminando en esta dimensión de liberación.

¿Cómo es que una persona puede liberarse a sí misma? Como creyente (y esa es nuestra suposición), tiene la misma autoridad que el creyente que se está moviendo en el ministerio de liberación. ¡Tiene autoridad en el nombre de Jesús! Y Jesús de manera llana les prometió a los que creyeran: “En mi nombre echarán fuera demonios” (Marcos 16:17).

Usualmente lo único que necesita la persona es aprender cómo llevar a cabo una autoliberación. Después de que una persona ha experimentado una liberación inicial a manos de un ministro experimentado puede comenzar a practicar la autoliberación.

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Gracia, gracia y más gracia

cristoLa gracia no exige nada. Solo da. Y desde nuestra perspectiva siempre le da a la persona equivocada. Vemos esto una y otra vez en los Evangelios, Jesús siempre les está dando a las personas equivocadas: prostitutas, cobradores de impuestos, mestizos. Los pecadores más extravagantes de la época de Jesús recibieron su más compasiva bienvenida. La gracia es una vulgaridad divina que pone de cabeza la precaución. Se rehúsa a evitar los riesgos y guardar para después. La gracia es temerariamente generosa, incómodamente promiscua. No utiliza varas, zanahorias o tarjetas de puntualidad. No lleva la puntuación. Como dice Robert Capon: “La gracia funciona sin exigir nada de nuestra parte. No es cara. Ni siquiera es barata. Es gratuita”. Se rehúsa a ser controlada por nuestro sentido innato de justicia, reciprocidad y equidad. Desafía la lógica. No tiene nada que ver con ganar, hacer méritos o merecérsela. Es opuesta a lo que se debe. No espera un retorno sobre las inversiones. Es una contradicción liberadora entre lo que merecemos y lo que obtenemos. La gracia es aceptación incondicional dada a una persona que no lo merece por un dador que no tiene la obligación de hacerlo. Es amor en una dirección.

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