walkingLa paternidad es un maratón, y no una carrera corta de velocidad. Pero la paternidad eficaz comienza cuando uno se da cuenta de que sus hijos no están buscando padres perfectos. Están buscando padres amorosos.

La formación espiritual de sus hijos comienza con que usted los ame. Usted no puede ganar la nota máxima en cada aspecto de la vida ni en cada etapa del proceso parental todo el tiempo. Pero usted puede amar a sus hijos a lo largo de cada etapa de su desarrollo, incluso durante algunos de sus momentos más desagradables. No obstante, antes de que usted pueda amar eficazmente a sus hijos, tiene que amarse a sí mismo. ¡Este también es el punto de partida! Si usted piensa lo peor de usted mismo, ¿cómo puede enseñarle o demostrarle a sus hijos que Dios tiene buenas cosas preparadas para ellos? La oración comienza con la premisa de: Dios me ama y quiere lo mejor para mí. La oración se convertirá en una tarea difícil si se remueve el cimiento del amor de nuestra mente. Por eso es que usted tiene que aprender a amarse a sí mismo. Nuestra paternidad surge de este amor a nosotros mismos. El padre eficaz le enseña a su hijos a amarse a sí mismos y a actuar en consecuencia. La mayor parte de esto no es verbal, se es ejemplo de ello.

Jesús fue amado por sus padres

El hogar de Jesús fue un ambiente de crecimiento. María y José lo amaban y también se amaban entre sí. José tomó a María como su esposa sabiendo que estaba embarazada; aunque por el Espíritu Santo (Mateo 1:20). Para que él se casara con María se requirió mucha valentía y amor. Nos dice mucho acerca de su carácter. José incluso mudó a su joven familia al extranjero para protegerlos de la sentencia de muerte de Herodes extendida contra los niños judíos nacidos durante el tiempo del nacimiento de Jesús (Mateo 2:13). Esto demostró su amor genuino por Jesús y la preservación de su futuro: el llamado de Dios sobre su vida.

No deberíamos dejar de lado estos actos de amor porque desempeñaron un papel invaluable en la formación espiritual de nuestro Señor. El papel de los padres en la formación espiritual de sus hijos es generar un ambiente en el hogar que haga que sea fácil para el niño ubicar y permanecer en el sendero de lo divino. María y José lo hicieron, y con la ayuda de Dios usted también puede hacerlo.

Dios quiere usarlo

En En pos de lo supremo, J. Oswald Chambers escribe: “El fundamento del cristianismo es el arrepentimiento. Hablando estrictamente, un hombre no se puede arrepentir cuando quiera; el arrepentimiento es un regalo de Dios. Los antiguos puritanos solían orar por ‘el regalo de las lágrimas’. Si alguna vez usted deja de conocer la virtud del arrepentimiento, está en tinieblas. Examínese y vea si ha olvidado cómo lamentarse”. Dios usa a las personas que han ajustado su comportamiento y su perspectiva a través del arrepentimiento.

Una vez que usted se da cuenta de que se ha quedado corto de la meta de construir una vida hogareña que es conducente a una sólida formación espiritual, no se recrimine. Simplemente arrepiéntase. ¡De media vuelta! Vuelva a enfocarse en la meta original y persígala. El arrepentimiento es una clave para abrir su propia prisión de vergüenza, culpa y autocondenación. El arrepentimiento cambia el juego; es un momento de definición.

El arrepentimiento solamente sucede cuando usted renueva sus convicciones. La convicción es ver desde dentro. ¡No es borrosa o ambigua! Sus prioridades se han vuelto diáfanas como el cristal. Ahora está dispuesto a luchar por el estado espiritual deseado de su familia. ¡La convicción es el combustible del espíritu guerrero! Cuando hay convicción, usted no necesita esperar a que los demás estén de acuerdo con su sentido de la oportunidad, su necesidad o estado desesperado; simplemente actúa sobre lo que lo atribula profundamente. El estado espiritual de su familia pesa grandemente en su corazón y usted ha decidido hacer algo al respecto. El mejor movimiento que usted podría hacer en este punto es reiniciar su vida espiritual.

Juan Crisóstomo, uno de los padres de los inicios de la Iglesia, dijo: “El arrepentimiento es una medicina que destruye el pecado, es un regalo otorgado del cielo, una virtud admirable, una gracia que excede el poder de las leyes”. El valor y el poder del arrepentimiento ayudó a una joven madre a liberarse de la prisión de su trasfondo familiar disfuncional. Mientras estaba sentado en un servicio hace muchos años, recuerdo a una dama dando su testimonio personal: “No fue sino hasta que me di cuenta de que no caminamos de espaldas, que dejé de vivir en el pasado y comencé a realizar cambios positivos e inspiradores avanzando hacia mi futuro”. Esto es lo que le estoy pidiendo que haga si su pasado lo está persiguiendo. Haga que hoy sea el primer día del resto de su vida como padre. Perdónese. Arrepiéntase y libérese hacia el futuro brillante de Dios para usted y sus hijos.

La importancia de tener una actitud apropiada se volvió brutalmente grande cuando una señora desafió a un grupo de jóvenes a arrepentirse de su perspectiva poco santa en un viaje de misiones. El equipo de misiones estaba en Kentucky trabajando en casa de una señora de escasos recursos. Comenzaron con el jardín.

Había coches viejos, sofás destruidos, bicicletas oxidadas y basura esparcidos por todo su jardín frontal. En el pórtico había pilas de otras cosas inservibles e irreparables. El grupo de jóvenes estaba odiando cada minuto de ello. La vista los había vuelto cínicos. Comenzaron a hacerse comentarios sarcásticos entre sí; discutían, se molestaban y se la pasaban haciéndose bromas pesadas unos a otros. Su comportamiento era horrible.

Después de un día o dos de esto, la señora de la casa finalmente salió con lágrimas corriendo por sus mejillas. Les pidió que se sentaran en el césped, en el único lugar que estaba más o menos limpio. Y entonces les llamó la atención fuertemente: “¿Qué no saben que he estado orando […] por que alguien […] me ayude? […] ¿No saben que ustedes son la respuesta a mis oraciones? ¿Por qué no se tratan entre ustedes como la respuesta que son a la oración?”.

Más lágrimas corrieron por su rostro mientras les hablaba.

Su actitud cambió en ese momento. Cambiaron cómo se veían entre sí. Se veían a sí mismos como una respuesta a la oración.

Como testificó uno de los jóvenes del relato, el arrepentimiento es en realidad lo que cambia el juego. Renueva nuestros valores, nuestra perspectiva y nuestro comportamiento. Crisóstomo tiene razón: El arrepentimiento es un regalo otorgado por el cielo.

Acciones a tomar

A medida que les enseñe a orar a sus hijos, perdónese a usted mismo de cualquier práctica poco sana que lo mantenga viviendo en el pasado. Reconozca los siguientes consejos para ayudarlo a tomar los pasos hacia la libertad.

•           Es la voluntad de Dios que mi familia florezca espiritualmente.

•           El arrepentimiento es lamentar mis pecados y decidir dejar de cometerlos.

Haga esta oración:

Señor, por favor, perdóname por no ser el padre o la madre que me has llamado a ser. Ayúdame a comenzar de nuevo. Dame la sabiduría para entender a mis hijos, a saber cuando callar y a generar un ambiente en mi hogar en el que puedan crecer espiritualmente. Te pido esto en el nombre de Jesús. Amén.

―Tomado del libro Cómo criar niños que oran por Dr. David D. Ireland. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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