look upTodos nos preguntamos en algún momento: ¿Estoy haciendo algo significativo con mi vida? Incluso mujeres que han anhelado ser madres, pueden preguntarse: ¿En qué me he metido? O tal vez, se vea repentinamente sola cuando su hijo menor comience a ir a la escuela y piense: ¿Qué se supone que debo hacer ahora? ¿Quién soy yo sin mis tres pequeños detrás de mí todo el día?

En el centro de todas estas preguntas, se encuentra la pregunta fundamental: ¿Cuál es mi propósito?

Si bien es cierto que la maternidad nos trae gran alegría, también es cierto que representa grandes cambios en nuestra vida. Nuestra identidad cambia, y muchos de los lugares que son importantes para nosotras no están más a nuestra disposición. Mujeres que resuelven con gran seguridad los problemas en sus trabajos descubren con sorpresa que no tienen idea de cómo calmar el llanto de su hijo.

Y los cambios no son solo superficiales. Mientras nuestros hijos crecen, pasamos de ser la madre de un bebé a ser la madre de un infante, luego la madre de varios hijos, después mamás de niños en edad escolar, luego de adolescentes, luego la madre de estudiantes universitarios, etcétera. Nuestros roles cambian con cada etapa, y necesitamos tener un propósito para estabilizar nuestro progreso.

Entender nuestro propósito principal en la vida sienta las bases de nuestro llamado específico como madres. En realidad, entender lo primero será la base de lo que concluiremos sobre lo segundo.

El Catecismo de Westminster da una respuesta breve y precisa a la pregunta sobre el propósito. Declara: “La mayor y más alta finalidad del hombre es glorificar a Dios, y gozar por completo de Él para siempre”.

Estudiaremos pasajes bíblicos que apoyan este propósito general para cada una de nosotras. Pero empecemos desde el principio, observando como la historia de la creación nos ayuda a definir nuestro propósito, tanto como personas, como en nuestro rol de madres.

1. Lea Génesis 1: 26-27 y responda las siguientes preguntas.

“[…] y dijo: ‘Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo’. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó”.

a. ¿En qué se diferencian los humanos al resto de los seres creados por Dios?

b. ¿Por qué cree usted que lucir como Dios y actuar como Él, glorifica a Dios?

c. ¿Cómo responden los padres al ver su imagen reflejada en sus hijos, en cuanto a características físicas, intereses compartidos, o similitudes de personalidad?

Mientras que toda la creación glorifica la majestad, creatividad y el poder de Dios, Él tuvo especial cuidado al diseñar a los seres humanos. Somos únicos e importantes dentro de toda la creación porque fuimos hechos a la imagen de Dios. Así como los padres se deleitan observando sus propias características en sus hijos, Dios nos ama de manera excepcional, porque somos semejantes a Él. ¡Usted es de gran importancia para el Padre!

2. Aunque estamos hechos a la imagen de Dios, es importante tener en cuenta en qué se diferencia Dios de nosotros. Lea Romanos 11:33-36:

“¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos! ‘¿Quién ha conocido la mente del Señor, o quién ha sido su consejero?’. ‘¿Quién le ha dado primero a Dios, para que luego Dios le pague?’. Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén”.

a. ¿Según estos versículos, en qué se diferencia Dios de nosotros?

b. ¿Por qué Dios es digno de que lo glorifiquemos?

3. Ser portadores de la imagen de Dios nos otorga privilegios únicos y responsabilidades especiales. Lea los siguientes pasajes:

“En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Co. 10:31).

“Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él” (Col. 3:17).

¿De qué maneras específicas cree que estos versículos nos instruyen para vivir una vida que glorifique a Dios?

4. Los Salmos nos proveen ejemplos enriquecedores de cómo el pueblo de Dios buscaba glorificarlo y de las palabras que utilizaban para expresar su gozo en Él. Lea Sal. 86:9-13, y observe como el amor por Dios y el deseo de glorificarlo se entrelazan y se desbordan en una adoración gozosa:

“Todas las naciones que has creado vendrán, Señor, y ante ti se postrarán y glorificarán tu nombre. Porque tú eres grande y haces maravillas; ¡solo tú eres Dios! Instrúyeme, Señor, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre. Señor mi Dios, con todo el corazón te alabaré, y por siempre glorificaré tu nombre. Porque grande es tu amor por mí: me has librado de caer en el sepulcro”.

a. ¿De acuerdo con este pasaje, quién adorará a Dios?

b. Nombre las cuatro maneras en que el salmista busca adorar a Dios (busque los verbos en tiempo futuro).

c. ¿Por qué el salmista desea glorificar a Dios?

d. ¿Qué palabras o frases específicas revelan el amor del  salmista por Dios, y cómo cree usted que ese amor afecta su deseo de glorificarlo?

5. Mientras medita en este Salmo, piense: ¿En qué formas específicas usted busca adorar a Dios?

6. ¿Cómo describiría usted su experiencia actual con Dios? Describa  cómo se siente hoy con Dios, por ejemplo: desconfiada, fría, temerosa, indiferente, insegura, afectuosa, cercana, cariñosa, amorosa, agradecida.

7. Si usted fuera a escribir su declaración de propósito en este momento, ¿cuál diría que ha sido su meta principal en la vida? ¿Hacia qué objetivo ha dirigido todos sus esfuerzos?

8. ¿Qué opinaría de simplificar sus metas hoy a “glorificar a Dios, y gozar de Él”? ¿De qué manera le añadiría esto significado a su día? ¿Cómo cambiaría esto la manera en que emplea su tiempo?

Mi intención al comenzar este estudio hoy, ha sido resaltar dos verdades que pueden transformar su vida:

  • Usted ha sido hecha a imagen y semejanza de Dios, de  manera que usted es la integrante más valiosa de su creación.
  • Usted ha sido llamada a cumplir con un maravilloso propósito en la vida: glorificar a Dios, y gozar por completo de Él, para siempre.

La animo a meditar en la importancia de estas verdades el día de hoy. Todo ser humano tiene valor y dignidad, porque está hecho a imagen y semejanza de Dios. Gente de todas las culturas y países comprenden que la vida humana tiene un valor innato. Aun aquellos que no reconocen la existencia de Dios entienden la diferencia entre una vida humana y la vida de un mosquito. Sin embargo, solo la Biblia explica la razón por la cual la humanidad es especial y única en toda la creación. Ambos, usted y su hijo han sido hechos para reflejar la gloria de Dios. No hay llamado más grande que este.

Comprender nuestro propósito divino orienta nuestras esperanzas como madres. Al caminar en compañía de Dios, Él insufla vida en todas nuestras relaciones. Deleitarnos en nuestra relación con Dios es el primer paso para asumir y disfrutar nuestro rol de madres.

Finalice el día de hoy en oración. Pídale a Dios que le muestre el propósito que Él tiene para usted como mujer y como madre. Ruéguele que le haga sentir un gozo nuevo y vibrante en Él, y que todo lo que usted haga, sea de palabra o acción, sea para su gloria.

―Tomado de Camine con Dios durante su maternidad por Melissa B. Kruger. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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