Mujer de Proposito

Amor, no rendimiento

Nunca me voy a olvidar del día que mi esposa regresó de una clase de capacitación a la que asistió con su empleador. Comenzó a explicarme un comentario que el instructor había hecho. Esta simple frase me ha ayudado a cambiar mi vida. Ella me compartió esta afirmación: “Reduce tu nivel de expectativa de la gente y tu nivel de estrés se reducirá”. Esto no significa que uno deba reducir los estándares morales o las expectativas de uno mismo o de las personas alrededor. Pero deje de esperar que ellos rindan al alto nivel que uno espera de todos. Cuando la gente no rinde o actúa de la manera que esperamos que actúe nos ofendemos. Entonces ahí entramos en el “problema del rendimiento”. Haz las cosas a mi manera o tomo mi bate y mi guante y me voy a casa. ¿Ahora se acuerda de ese muchachito de su vecindario?

Para poder perdonar y soltar algo debemos reducir el nivel de expectativa. Debemos tener el mismo nivel de gracia y paciencia que deseamos recibir de Dios. Creo que muchos de los problemas del mundo se solucionarían si obedeciéramos la Palabra de Dios. Él nos dice que amemos y perdonemos. Él sabe que nuestro andar en la falta de perdón es simplemente una trampa mortífera que el diablo usa como impedimento y para detenernos de nuestro llamado del Reino. Dios sabe que el diablo usará esto para abrirle la puerta para que nos atormente día y noche, noche y día.

Cuando el gigante desafiaba al ejército de Israel se acercaba temprano por las mañanas para hacer sus amenazas y traer temor (tormento) a los soldados para que comenzaran su día con temor y atormentados, arruinando su día. Luego volvía justo antes del anochecer a desafiarlos nuevamente. De esta manera, sus noches también eran atormentadas. Ellos perdían el sueño y tenían miedo y esto les agotaba, día y noche (vea 1 Samuel 17:16).

El enemigo quiere privarnos de nuestro sueño y que comamos mal. Quiere que caminemos en temor, ansiedad, enojo e ira. Él sabe que fuimos creados para caminar en amor, paz y rectitud. Su táctica es descomponer nuestro sistema inmunológico y debilitar nuestros cuerpos y almas. Al hacer esto nos llenamos de temor en vez de fe. Sin fe no podemos andar en el Espíritu. Caminar en el Espíritu es la única forma de poder escapar el tener que satisfacer los deseos de la carne.

Nacemos con una naturaleza pecaminosa, por lo tanto solo podemos esperar que los pecadores pequen. Nacemos así a raíz del pecado de Adán. El diablo quiere mantenernos así, pero Cristo murió para que volviéramos a nacer. Si somos redimimos por la sangre del Cordero el precio fue pagado. Podemos ser libres de la esclavitud al pecado. Si el diablo nos puede mantener enojados, tristes y deprimidos nos está llevando de regreso a nuestra naturaleza pecaminosa. Arrepiéntase y camine en el Espíritu.

No solo podemos hacer esto sino que fuimos investidos para hacerlo. Cuando fuimos salvados recibimos el perdón. Creo que recibimos más de lo que necesitábamos. Use ese exceso para perdonar a otros. No permita ser cegado ni engañado por el diablo.

Permita que el amor y el perdón le abran los ojos de su corazón para poder ver la gran cosecha que tenemos delante de nosotros. Todos podemos tener rol si recibimos y brindamos perdón.

¡Aguarde un momento! Aún no le he dado algunas definiciones de las palabras perdón, perdonado y perdonar. Le voy a enseñar algo. Quiero, por decirlo de alguna manera, que los dos estemos en la misma página.

Perdonar (según algunos diccionarios) significa:

• Eximir de falta u ofensa

• Renunciar al enojo o resentimiento

• Absolver de pago (deuda por ejemplo)

• Abstenerse de culpar o castigar a un ofensor o demandar satisfacción por una ofensa

• Exceptuar a alguien sin guardarle resentimiento. Perdón, implica la habilidad de remitir la ofensa. Exceptuar es pasar por alto la ofensa sin demandar castigo.

• Dejar de culpar a sostener resentimiento

• Librar de obligación

• Dejar de acusar

• Disculpar o pasar por alto

• No tener malicia ni tener nada en contra de nadie

La fe mueve a Dios, pero el perdón desata su poder.

-Tomado del libro El poder del perdón por Brian Adams. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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