thinkbigUna de las mayores ironías de la vida es que si pierde su vida, la hallará. Si usted ayuda a los demás, usted se beneficia. Si se pierde a sí mismo, se encuentra a sí mismo.

Cuando comencé a liderar para el beneficio de los demás y a añadirles valor en lugar de ser egoísta, se me abrió todo un mundo distinto. Y puedo decirle el lugar exacto y el momento justo en el que sucedió.

Fue mientras estaba hablando en un evento al aire libre el 4 de julio de 1976. Yo estaba liderando una celebración de bicentenario para un grupo de unas tres mil personas. Mientras estaba hablando, experimenté un sentimiento abrumador, un llamado interno a no solo liderar a los demás, sino a entrenar líderes. Era como si Dios me hubiera susurrado en el oído. Sé que suena un poco místico, pero era tan claro como cualquier cosa que hubiera experimentado toda mi vida.

Camino a casa le describí la experiencia a Margaret y ella me preguntó: “¿Qué vas a hacer al respecto?”.

Mi confianza interna de que sucedería era tan fuerte que respondí: “Nada, voy a esperar a ver cómo sucede”.

A unas semanas del evento comencé a recibir llamadas de líderes pidiéndome que los entrenara en liderazgo.

Había llegado a amar el liderazgo y liderar, pero entrenar nuevos líderes estaba fuera de mi alcance. Después de todo, yo era pastor. Mi preparación académica era en teología. Eso significaría un nuevo mundo completamente para mí. Tendría que crecer a un nuevo nivel, adquirir nuevas habilidades y planificar mi vida en una manera distinta. Sabía que tendría que reinventarme. Así que comencé.

Invertí mucho tiempo pensando en lo que los líderes necesitaban y dónde batallaban. Comencé a pensar en términos de principios y prácticas de liderazgo que les podría enseñar a otros. Comencé creando sistemas de liderazgo. Estudié diferentes tipos de comunicadores y la manera en que abordaban la capacitación de personas en diferentes escenarios. Comencé a desarrollar un nuevo estilo de comunicación que era distinta de predicar.

Puedo decirle ahora que reinventarme es algo que he tenido que hacer varias veces en mi vida al sentirme llamado a tareas mayores. Siempre es un desafío, pero uno muy agradable. Me encanta aprender y desarrollar nuevas habilidades. Pero no importa qué nueva montaña enfrente, siempre me mantengo cerca de lo que hago mejor: comunicar. Esa es mi clave en ser capaz de continuar añadiéndoles valor a las personas. Me mantengo en mi zona de fortaleza al dejar mi zona de comodidad. Esta es una de las maneras en que se afina su punto óptimo.

En su libro Geeks & Geezers [Frikis y abuelos], Warren Bennis escribe: “Cada líder, sin importar su edad, pasó por lo menos por una experiencia de transformación intensa”. Y esta fue definitivamente la primera grande. Cuarenta años después, puedo mirar hacia atrás y decir que esa celebración bicentenaria fue verdaderamente un día cardinal en mi vida.

¿Por qué?

Cada vez que entreno líderes pienso: Esto es para lo que fui hecho.

¿Para qué fue hecho?

Lo que he dicho acerca del liderazgo y de la comunicación quizá le haya hecho pensar que le estoy diciendo que debe convertirse en un líder o en un orador público. Espero que no se haya quedado con esa impresión. No le cuento mi historia para tratar de hacerlo pensar que debe ser más como yo. ¡Al contrario, usted necesita ser más como usted!

¿Dónde está su punto óptimo por ayudar a los demás y añadirles valor? ¿Qué es lo que puede hacer que hará una diferencia en el mundo? ¿Qué es lo que más lo apasiona? ¿Qué puede hacer que resuene en su alma tan profundamente que cuando lo hace usted sabe que su vida es significativa?

Si todavía no sabe qué es, entonces siga los pasos que ya he definido en este artículo para comenzar a descubrirlo:

•   Métase en su historia. Decida que usted puede marcar una diferencia y convertirse en el héroe de su propia vida.

•   Vuélvase altamente intencional. Sea determinado para hacer que cada día cuente al tomar la iniciativa en marcar una diferencia.

•   Comience en pequeño, pero crea en grande. Tome acción como Carrie Rich lo hizo con su Global Good Fund (una organización sin fines de lucro que invierte en líderes jóvenes alrededor del mundo que utilizan el emprendimiento para producir un impacto social). Aproveche una pequeña oportunidad que parezca adecuada para usted.

•   Encuentre su porqué. Escuche su corazón, conéctese con su pasión y encuentre su propósito.

•   Ponga a los demás primero. Dese cuenta de que la trascendencia proviene de ayudar a los demás y mejorar sus vidas.

•   Añádale valor a otros desde su punto óptimo. Comience a añadirle valor a los demás utilizando las cosas que hace bien naturalmente, y siga afinando sus esfuerzos hasta que se alineen con su punto óptimo.

Si hace esas cosas, entonces estará listo para tomar el siguiente paso importante que es comenzar a trabajar junto con otras personas que piensen semejante y que tengan valores semejantes a los suyos y que también quieran marcar una diferencia. 

 

―Tomado del libro por Vivir intencionalmente de John C. Maxwell. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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