praying manJesús dijo que el diablo era un mentiroso y que es el padre de toda mentira. La verdad no está en él. El diablo intenta utilizar la falsedad para engañar al pueblo de Dios y hacer que entre en temor, así no tendrá el denuedo suficiente para ser obediente al Señor y alcanzar las bendiciones que tiene deparadas para sus hijos. Con frecuencia, el temor de algo es peor que la cosa misma. Si somos valientes y determinados a hacer aquello que tememos, descubriremos que no era tan malo como temíamos.

A través de la Palabra de Dios vemos que el Señor le dice “no temáis” a su pueblo. Creo que la razón por la cual hizo eso fue para que no permitan que Satanás les robe la bendición.

Del mismo modo, por cuanto el Señor sabe que somos temerosos, nos sigue exhortando y motivando a esforzarnos hasta pasar lo que tengamos por delante para hacer su voluntad. ¿Por qué? Porque sabe que grandes bendiciones nos esperan.

Otra definición del temor es “la prueba falsa que parece ser real”. El enemigo le quiere decir que su situación actual es prueba de que su futuro será un fracaso, pero la Biblia nos enseña que a pesar de nuestras circunstancias presentes, con Dios nada es imposible (Marcos 9:17-23).

Todos hemos vivido lo que es comenzar a dar un paso de fe, y cómo el temor llega con tan sólo pensar en ello. Tenemos que concientizar que la fuente del temor es Satanás. La Palabra dice que “en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18).

Satanás envía el temor para tratar de atormentarnos hasta que estemos tan llenos de duda y sintiéndonos miserables, que nos impida de hacer lo que Dios quiere que hagamos y recibamos todo lo que Dios tiene para nosotros.

Podemos vivir sin temor al edificar nuestra fe sobre lo que Dios ha dicho en su Palabra. Cuando abrimos nuestras bocas y confesamos lo que el Señor nos dice y con respecto a nosotros, la Palabra de Dios nos dará el poder para vencer los temores que nos atormentan y limitan.

Cuando nos veamos tratando de evitar la confrontación con alguna situación en nuestras vidas debido al temor o al pavor, o a la duda o al raciocinio, debemos de orar y pedirle a Dios que haga por nosotros lo que prometió en su Palabra: ir delante de nosotros y abrir el camino para nosotros.

A veces nos atemorizamos al quedarnos mirando nuestras propias circunstancias. Mientras más nos enfocamos en el problema, más temerosos nos volvemos. Por otra parte, estamos supuestos a mantener nuestro enfoque puesto en el Señor. Él es capaz de manejar cualquier cosa que tengamos que enfrentar en esta vida.

Dios ha prometido fortalecernos, endurecernos ante las dificultades, sostenernos y retenernos con su diestra vencedora. No nos manda a jamás sentir temor, sino a no dejar que el temor nos controle.

El Señor nos dice personalmente: “No temas, porque yo te ayudaré”. Pero jamás experimentaremos la ayuda de Dios hasta que lo arriesguemos todo, hasta que seamos obedientes para dar el paso de fe.

―Tomado del libro por Nunca pierda la esperanza de Joyce Meyer. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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