Sword ArmourIncluso entre aquellos que lo reconocen sin reparos como una figura histórica y bíblica muy real, incluso entre los judíos de hoy en día, David todavía puede suscitar controversias. Me encontraba escribiendo en Israel, de hecho en una mesa afuera en Tiberias, cuando una mujer israelí me preguntó sobre qué estaba escribiendo. Cuando le dije que el tema era el rey David, ingenuamente supuse que se mostraría complacida o por lo menos interesada. En cambio, la actitud de su respuesta me tomó completamente por sorpresa.

—¿Por qué? —preguntó ella, sin hacer ningún intento por ocultar su desdén—. ¿Por qué escribir algo acerca de que ese hombre que derramó tanta sangre?

—Él me inspira —dije.

Ella parecía totalmente confundida por esta respuesta.

—¡Hombres! —exclamó ella—. ¿Quién podría sentirse inspirado por una persona que destruyó todo y a todos los que tocó?

Me sentí sorprendido y, para ser honesto, un poco enojado. Me preguntaba si ella no podría haber relacionado al antiguo rey con algún otro hombre, un individuo que formó parte de su propia vida, tal vez. Me preguntaba si su nombre, quienquiera que él fuese, podría incluso haber sido David. Después de tres mil años, el rey David es todavía capaz de inspirar a hombres y enojar a mujeres. Habiendo sido amado, deseado, admirado, negado, tema de muchos escritos y odiado...este fue un hombre como pocos.

David poseía tres grandes dones que en gran medida definen su vida: un instinto para el éxito militar, una gran mente política, y un talento natural para la música y la poesía. Este último, a menudo pasado por alto y opacado por historias tales como la muerte de Goliat, en realidad es su contribución más perdurable. Después de tres mil años su poesía todavía está siendo musicalizada. Combinados con su grande y continua fe en el Dios de Israel, los dones naturales de David y el favor sobrenatural de Dios se convirtieron en una sola confluencia de una unción poderosa.

Además, su vida estaba llena de luchas épicas, derrotas desastrosas, exquisita agonía y logros monumentales. David no era un hombre perfecto de ninguna manera. Por ejemplo, él fracasó en muchas de sus relaciones personales. David trascendió a la época de su vida. Sus victorias, que las mujeres de sus días celebraban en canciones, siguen siendo contadas. Del mismo modo, sus pecados resultaron también enormes. Sus escándalos fueron públicos, embarazosos y profundamente ofensivos.

Sin embargo, de alguna manera David siempre parecía recuperarse. Él fue el ejemplo original de alguien que se sobrepone a las dificultades. Solo que en lugar de recobrarse de una vez por todas, David lo hizo una y otra y otra vez. A partir del episodio con Goliat en adelante, venció constantemente frente a todos los pronósticos. Ganó dos veces sangrientas guerras civiles que destruían a su nación. Una vez tuvo que salir a toda prisa de su propia ciudad capital y se vio obligado a huir al desierto, donde años antes había eludido la ira asesina del rey Saúl.

En gran parte fue esta resistencia dada por Dios, esta maravillosa determinación y capacidad de recuperarse, lo que convirtió a David en el líder perdurable que fue. Hubo varias veces en su vida en las que rendirse habría sido más fácil, podría incluso haber existido un modo de actuar más prudente en lo natural. Esa sería muy probablemente lo que la mayoría hubiera hecho. No obstante, definitivamente David no era como la mayoría de los hombres. Él descubrió una gracia en Dios que lo sostuvo y lo mantuvo en la carrera. Cuando pecó, David lo confesó, creyendo para alcanzar misericordia y buscando la renovación. Las personas de su época creían en un Dios de juicio. David creía en un Dios de restauración cuyo amor lo purificaría con hisopo, limpiaría su corazón y lo consideraría todavía útil, incluso después de los fracasos personales y los reveses políticos. David creía en un Dios que no abandonaría a sus siervos pecadores, así que se convirtió en un hombre que nunca renunciaría a un Dios misericordioso.

Él vivió en una época que podría decirse que poseía una revelación limitada del carácter y la naturaleza de Dios. El Dios de Israel fue visto por la mayoría de la gente en el tiempo de David como una deidad nacional lejana y temible, el Dios de la nación, del pueblo hebreo, sí, pero no como un amigo íntimo, un compañero atento y un pastor guardián. David revela el propio corazón de Dios más que ningún otro en la Biblia. Es por ello que se le llamó un hombre conforme al corazón de Dios.

 

—Tomado del libro 21 segundos para cambiar su mundo por Dr. Mark Rutland. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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