gods hand“Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí, y yo en él, producirá mucho fruto, pues separados de mí, ustedes no pueden hacer nada” (Juan 15:5, PDT).

Carol y su esposo, John, eran miembros activos en una iglesia en donde se enseñaba que el tiempo de los milagros había terminado. Todo aquel que creyera en señales y maravillas era considerado sospechoso. De hecho, Carol era una de las ancianas de la iglesia y una de sus tareas principales era la de proteger a la congregación de toda influencia carismática. A las personas que parecían creer en tales cosas se les decía que no eran bienvenidas allí.

Cierto día, sucedió que su hijo de tres años, llamado Sean, se alejó de su hogar. Carol había notado que ya no se encontraba en el patio, cuando oyó gritos que provenían de un jardín al otro lado de la calle. Carol llamó a su esposo, y corrieron tan rápido como pudieron en la dirección de los gritos.

Allí estaba Sean, corriendo por la calle, agitando sus brazos ante una nube de abejas que revoloteaban a su alrededor. El pequeño había ido hasta las colmenas del vecino y había sido picado numerosas veces.

John y Carol lo levantaron, le quitaron su camiseta, le sacudieron las abejas de su cuerpo y lo llevaron a su hogar. Para cuando llegaron a la seguridad de su casa, su cuerpo estaba cubierto de ronchas rojas.

Carol recuerda que John hizo algo que nunca había hecho antes. Puso sus manos sobre el cuerpo de su hijo pequeño y oró para que Jesús lo sanara.

“John oró desesperadamente”, cuenta Carol. “Y algo extraordinario sucedió. Las cincuenta y pico de ronchas que cubrían su cuerpo desaparecieron, hasta que finalmente no le quedó ninguna marca y durmió pacíficamente. No es de extrañar que estuviéramos emocionados. Dios había salvado a nuestro hijo”.

Después de aquel episodio, como suele suceder cuando Dios sobrenaturalmente responde nuestras oraciones, las dudas comenzaron a aparecer. Tal vez las picaduras de abeja no habían sido tan graves como habíamos creído; o quizás Sean era inmune al veneno de abeja por naturaleza. Lo que sea que haya sido, John y Carol prácticamente se olvidaron de ese hecho y volvieron a luchar contra aquellos que enseñaban que los dones sobrenaturales del Espíritu Santo estaban al alcance de los cristianos de hoy.

No fue hasta trece años más tarde que Carol tuvo un sueño el cual cambió todo. En su sueño, estaba parada en una tribuna haciendo lo que describió como “su enseñanza habitual en contra del movimiento carismático”. Pero cuando despertó, se encontró a sí misma hablando en lenguas.

“Al momento siguiente, apenas podía respirar a causa del peso de la convicción de mis pecados”, expresó.

Durante el mes siguiente, se acercó a más de treinta personas de su iglesia, a fin de pedirles perdón por cómo las había tratado. Pronto, muchas de estas personas se unieron en adoración, oración y búsqueda a Dios, y Él se les manifestó de una forma poderosa.

Las personas que acabo de nombrar son Carol y John Wimber, quienes se convirtieron en los líderes de Vineyard International, una agrupación internacional de iglesias que comprende mil quinientas congregaciones. Entre otras características, se destaca por su creencia en sanidad, profecía y evangelismo poderoso, en el cual la predicación del evangelio está acompañada por señales y maravillas. He formado parte de The Vineyard [La Viña] desde el año 1996, luego de entrar en contacto con el movimiento Toronto Blessing.

Por años, los Wimbers dieron sus espaldas al poder que Dios ha dispuesto para sus hijos. Como consecuencia, no recibieron los milagros y bendiciones que Dios quería darles. Le pido que no permita que esto le suceda a usted ni a alguien más.

La Biblia dice: “No tienen, porque no piden” (Santiago 4:2). El apóstol Pablo también expresa palabras fuertes hacia quienes aparentan ser piadosos pero niegan su poder (vea 2 Timoteo 3:5). Hay solo una cosa que debemos hacer para apropiarnos del poder que Dios ha provisto para nosotros, y es vivir en comunión con Cristo Jesús y estar dispuestos para que Dios nos use cuando vemos una oportunidad.

En mi primer libro, Do What Jesus Did [Hacer lo que hizo Jesús], explico que Jesús no vino a la tierra haciéndose semejante a los seres humanos solo para mostrarnos qué podía hacer como el Hijo de Dios. De acuerdo con el capítulo dos de Filipenses, dejó de lado sus “poderes divinos” y se hizo hombre, revestido con el poder del Espíritu Santo. Jesús vino a restaurar el dominio perdido, el cual Adán y Eva cedieron en el huerto de Edén. En otras palabras, no vino para mostrarnos lo que Él podía hacer, sino para mostrarnos lo que nosotros podemos hacer como seres humanos cuando actuamos en nuestra identidad restaurada.

Leí una historia acerca de una mujer indigente en la ciudad de Nueva York quien heredó algo así como $50 millones de dólares. Por casi tres años, las autoridades intentaron localizarla a fin de comunicarle que era millonaria. Mientras tanto, continuaba durmiendo en las calles, alimentándose de comida que encontraba en los contenedores de basura y rogando por limosna a desconocidos. Pudo haber estado comiendo en los restaurantes más refinados de la ciudad y durmiendo cómodamente en los mejores hoteles; en cambio, no sabía lo que tenía o quién era.

Es lamentable pensar que muchos cristianos se encuentran luchando del mismo modo, cuando tampoco necesitan atravesar por ello. Lo hacen porque carecen del conocimiento apropiado sobre lo que significa ser un heredero de Dios. ¡Somos las personas más ricas del mundo! No podemos retroceder y volver a escavar en tachos de basura. Debemos recordar que la única manera de que este mundo pueda ver a Dios es a través de nosotros.

El plan de esperanza y salvación de Dios para el mundo es Cristo en usted. Si ha estado orando por un avivamiento o un mover poderoso de Dios en su ciudad, su área o incluso su familia, ese avivamiento o mover de Dios ¡es Cristo en usted!

Dicho de otro modo, ¿alguna vez se ha preguntado cuántas veces Dios lo ha protegido o bendecido de algún modo y ni siquiera es consciente de ello? Sucede todos los días. Satanás hace todo lo posible para causarnos problemas y hacernos daño, pero no puede atravesar la protección que Dios ha puesto a nuestro alrededor.

Por ejemplo, imagine que va camino a su trabajo y le tocan todos los semáforos en rojo. O quizás decide tomar una ruta alternativa por alguna razón. ¿Podría ser que Dios lo esté demorando o cambiando su camino para evitar que se vea involucrado en un accidente grave? Tal vez se ha visto obstaculizado a fin de ayudar a que alguien tenga un encuentro con Dios.

Creo que cuando estamos sincronizados con Jesús, nuestros pasos son guiados por el Espíritu Santo, a pesar de que no siempre nos demos cuenta. Es como si Dios y el enemigo estuvieran jugando a un juego de ajedrez, y simplemente el enemigo no pueda ganar.

Si es un aficionado del deporte, sabe que los Harlem Globetrotters siempre juegan contra un oponente llamado los Washington Generals. Estos dos equipos de baloncesto han competido miles de veces, y los Globetrotters siempre ganan. Satanás vendría a ser como los Washington Generals. Nunca gana, pero nunca se rinde. Es un adversario desventurado y derrotado. No obstante, todavía puede dar un buen golpe cuando no estamos atentos.

No existen límites para las grandes cosas que podemos alcanzar si nos mantenemos conectados a nuestra fuente de energía y actuamos en nuestra verdadera identidad, como Jesús nos enseñó. Debido a que somos hijos de Dios, lo que hacemos y decimos tiene un poder especial. Los corazones serán tocados para Dios y las vidas transformadas de maneras que ni siquiera podemos llegar a imaginar. Esto forma parte de nuestra identidad espiritual.

--Tomado del libro Ladrón de identidad por Robby Dawkins. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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