collegestudents¿Por qué el discipulado? ¿Qué es un discípulo en realidad? Existe mucha confusión acerca de este tema. Les hice estas preguntas a varios líderes y directores de diferentes denominaciones y se atrevieron a decirme: “El discipulado significa pasión”. Entonces, un discípulo debe ser apasionado. Les respondí: “Hitler fue apasionado; entonces él era discípulo, pero ¿de quién?”.

¿Qué estamos haciendo para formar discípulos dentro del ministerio juvenil? La Biblia enseña que hacer discípulos es un fundamento de la fe, y es imposible conocer la Palabra de Dios y tener un testimonio para los demás sin desarrollar un discipulado propio. En muchas iglesias ya no se forman discípulos. Numerosos líderes han sido capturados por el cuadro grande de la megaiglesia con sus luces, bandas, programas y prédicas muy bonitas que llenan los auditorios de gente. Pero la verdadera pregunta es: ¿Cuántos de esos son discípulos? Si el discipulado es un fundamento de la fe, ¿qué podemos hacer en nuestro contexto para formar discípulos de nuestros jóvenes?

¿Por qué hacemos discípulos?

Es un mandamiento para el crecimiento y el beneficio de la misma iglesia, pues Dios estableció en su Palabra que uno de los fundamentos era hacer discípulos. En el libro Discipulado espiritual, J. Oswald Sanders dice: “El mensaje que Jesús proclamaba era un llamado al discipulado; no tan solo a la fe, sino a la fe y a la obediencia [...] La obediencia demuestra la realidad de nuestro arrepentimiento y nuestra fe”. La Palabra de Dios nos muestra este mandamiento: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19, énfasis añadido). Por lo tanto, hacer discípulos es un fundamento ya establecido y no podemos dedicarnos a otras cosas sino a formar discípulos.

 El verdadero discípulo de Cristo es aquel que se sujeta a sí mismo a seguir la vida y el camino de fe de acuerdo con la Palabra de Dios. El discípulo de Cristo tiene como características el aprendizaje continuo de la Palabra, la obediencia continua a la Palabra, la fe y la reflexión continua, la confesión y la permanencia en Cristo.

Aprendizaje continuo

Para el aprendizaje continuo de la Palabra no hay una fórmula designada, sino que debemos desarrollar la disciplina de pasar un tiempo en la lectura de la Biblia cada día. Cada líder determina qué horario funciona mejor, y es durante este tiempo que puede surgir la necesidad de invertir un tiempo adicional en un estudio más profundo. Habrá días en que no entienda nada de lo leído. No se desanime, que el Señor en su misericordia se lo revelará después. Su Palabra es viva y es nuestro alimento espiritual. La meta es que a diario estemos nutriéndonos.

Obediencia continua a la Palabra

Sin duda, llegarán momentos desafiantes los cuales retarán nuestra fe, paciencia y amor. El tiempo que pasamos nutriéndonos de la Palabra fortalece nuestra habilidad para obedecer. Todo fluye del tiempo que pasamos en el aprendizaje continuo. A través de la Palabra podemos estar sumisos, podemos perdonar, podemos amar. La obediencia se convierte en nuestro estilo de vida, hasta el punto que no queremos contristar al Espíritu.

Fe continua

El discípulo vive con la perspectiva de que mueve montañas. El conocimiento de la Palabra nos da la esperanza de que podemos confiar en un Dios todopoderoso. Nos permite declarar palabras de vida, porque tenemos la certeza de que Dios, en su infinito amor, misericordia y soberanía, pelea por nosotros.

Reflexión continua

El discipulado diario activa la Palabra en su vida y su mente, manteniéndose reflexionando en ella. Regresamos al aprendizaje continuo para reiterar que todo fluye de este inicio, es lo que mantiene nuestra mente, alma y espíritu alimentados, y les permite reflexionar a través del transcurso del día.

Confesión continua

La vida de discipulado es una vida agradecida con Dios por lo que Él ha hecho por nosotros. Nos damos cuenta que no queremos permitir que nada ni nadie nos separe de su amor, y nuestra confesión es necesaria para vivir la vida en Jesús.

Permanencia en Cristo

La permanencia en Cristo es nuestro deseo y anhelo. La relación de Jesús hacia nuestra persona toma prioridad en nuestra vida. El verdadero discípulo vive una vida que depende totalmente de Jesús, su Salvador y Señor. Vivimos nuestra vida solo para agradarle a Él y cuidamos de mantenernos en su perfecta voluntad.

Los discípulos que desarrollemos en el transcurso de nuestro liderazgo podrán ir y llegar a personas a las cuales nosotros nunca llegaremos. Uno de nuestros discípulos nos compartió algunas de las iniciativas que él y su esposa hacen. Un día él me compartió que vendió su casa, sus autos y se mudaron al sur de la ciudad a un vecindario afroamericano, siendo ellos latinos y de tez blanca. Después de escuchar todo lo que él me estaba compartiendo, le hice la pregunta de ¿por qué había tomado la decisión de hacer tantos cambios? Él me respondió que ellos estaban proveyendo liderazgo a cuatro estudiantes y que sintieron que si no se mudaban al vecindario donde estos estudiantes vivían, sería muy difícil ayudarles a lograr sus sueños. Me emocioné mucho al escuchar sus razones, tanto que después de terminar nuestra conversación colgué el teléfono y empecé a llorar de agradecimiento al Señor. Qué gozo lo que el Señor nos permite disfrutar cuando caminamos este camino de ser un discípulo.

—Tomado del libro Renovatio por Abel López. Publicado por Casa Creación. Usado con permiso.

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