Boletin de Vida Christiana

Un día más con las ranas

Tenemos poder sobre el diablo para echarlo tanto de nuestra vida como de las vidas de los demás. Algunas personas, sin embargo, quieren seguir atadas, y les gustan sus fortalezas demoníacas; sólo les disgusta el dolor y el sufrimiento que produce la esclavitud. En vez de obrar para ser liberados eligen pasar "un día más con las ranas".

Un día más con las ranas viene de la época en que los hijos de Israel eran esclavos en Egipto y el Señor envió la plaga de ranas a Faraón y a la tierra. (Vea Éxodo 8:1-15.) En el versículo 8, Faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo que dejaría que el pueblo de Israel se fuera si cesaba la plaga de las ranas. "Dime cuándo quieres que ruegue al Señor por ti, por tus funcionarios y por tu pueblo", respondió Moisés. "Las ranas se quedarán sólo en el Nilo, y tú y tus casas se librarán de ellas."

¿Conoce la respuesta de Faraón?

¡Dijo mañana! No ahora mismo, no tan pronto como puedas, sino ¡mañana!

Él quería otro día más con sus ranas. Y un día más con las ranas es la actitud que muchas personas tienen con respecto a la esclavitud en la que están viviendo. Quieren conservarla aún un poquito más.

El error de Faraón fue que mantener su "esclavitud" un poquito más resultó en la caída del reino. Lo que usted pospone hoy puede ser su caída mañana.

Conocí una pareja que estaba saliendo y, en ese tiempo, asistía a nuestra iglesia, que hizo lo mismo. El Señor me daba sueños en que ellos estaban comprometiendo su vida sexualmente y usando drogas. De modo que los llamé a ambos a mi oficina, porque el Señor no me habría dado los sueños si no quisiera que hiciera algo al respecto.

Jesús quiere iglesias locales limpias, donde las personas vivan en pureza.

Al principio, negaron lo que les dije que había visto en sueños, hasta que comencé a darles detalles específicos sobre lo que el Señor me había mostrado. Hasta nombré el lugar donde vi que fueron y lo que hicieron allí.

Inmediatamente, la mujer comenzó a llorar, diciendo: "Usted es un verdadero hombre de Dios, Pastor. Verdaderamente, Dios le está hablando". Ella admitió todo. Pero aunque estaba acorralado, el hombre no se arrepentía ni reconocía la verdad de mis sueños. Les dije que su relación no era saludable y que sería mejor que la terminaran. La mujer, por supuesto, estuvo de acuerdo en que sería lo mejor, pero no estaba segura de poder comprometerse a terminar ya mismo. Ella necesitaba otro día para pensarlo, ¡un día más con las ranas!

Ese otro día terminó costándole. Ella se quedó con este hombre y pagó un alto precio por ello, por no decir más. La vi años después, y ni siquiera la reconocí. Era completamente adicta a las drogas y sufría dolor y abuso. Ése día más de esclavitud, fue destructivo para su vida.

A las ranas se les compara con los demonios en la Escritura. Apocalipsis 16:13-14 dice: "Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso".

¿Usted quiere pasar un día más con las ranas, o va a rehusarse a cesar de insistirle a Dios hasta que la liberación se manifieste? Usted no tiene que vivir con los espíritus carceleros ni con las ranas. Puede ser libre hoy si decide que no va a dejar de insistirle a Dios con respecto a su liberación.

Mi teléfono sonó una noche, tarde. Alguien desde el otro lado de la línea me informó que tenía un amigo encerrado en su sótano y que en este amigo se estaba manifestando un demonio. En ese tiempo, yo ni siquiera era pastor. Sólo era un joven cristiano. Tratando

de ayudar a mi amigo, fui a la casa. Llegué a tiempo para escuchar el ruido de los gritos demoníacos abajo. Bajamos por la escalera y vi a un hombre en el piso, moviendo su cabeza para adelante y para atrás. Inmediatamente ordené a esos espíritus malignos que salieran de él. Me llevó unos minutos, pero luego volvió en sí.

Más tarde cuando hablé con el joven, me dijo que sólo quería ser libre. Estaba decidido a ser libre. Por esa causa, los espíritus malignos lo dejaron inmediatamente. ¡Él no quería otro día con las ranas!

La Escritura dice en Isaías 52:2: "Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion". Quizás ha estado pensando que no hay esperanza para usted. A pesar de lo que está enfrentando, usted puede ser libre. Niéguese a dejar de insistirle a Dios con respecto a su liberación. Levántese, sacúdase, y decida que esto es lo que quiere. La oscuridad no puede morar con la luz. Los demonios odian la rectitud, y el poder de la unción de Dios rompe todo yugo y deshace toda pesada carga de su vida.

"Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción (Isaías 10:27)".

-- Extracto tomado del libro No deje de insistirle a Dios de Hank Kunneman. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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