Boletin de Vida Christiana

Atar y desatar

Quienes experimentan la liberación y el derramamiento verán cambios notables, los cuales a veces son progresivos y a veces instantáneos, sin embargo, el cambio será dramático. Habrá un incremento de gozo, libertad, paz y éxito que tendrá como resultado una vida espiritual mejor con mayor fuerza y santidad.

Se necesita paciencia para ver cambios fuertes. Dios le prometió a Israel que echaría poco a poco al enemigo (Deuteronomio 7:22; Éxodo 23:29-30). Si no entiende este principio se cansará de orar por algunas personas y se sentirá desanimado en su propia liberación. Mientras más liberación reciba, más necesitará crecer y poseer su tierra.

Usted tiene la autoridad para atar y desatar (Mateo 18:18). El diccionario Webster define la palabra atar como: "Asegurar amarrando; confinar, limitar o restringir como con lazos; limitar con autoridad legal; o ejercer un efecto de restricción u obligación". También significa arrestar, aprehender, esposar, tomar cautivo, hacerse cargo de, encerrar, limitar o detener. Se ata mediante una autoridad legal, nosotros tenemos la autoridad legítima, en el nombre de Jesús para atar las obras de las tinieblas.

Las obras de las tinieblas incluyen al pecado, la iniquidad, la perversión, el malestar, la enfermedad, la dolencia, la muerte, la destrucción, las maldiciones, la brujería, la hechicería, la adivinación, la pobreza, la carencia, el conflicto, la lujuria, la soberbia, la rebelión, el miedo, el tormento y la confusión. Nosotros tenemos la autoridad legal para detener todo lo anterior en nuestra vida y en la vida de aquellos a quienes ministramos.

Desatar significa desamarrar, desanudar, desenganchar, desasir, desprender, desunir, divorciar, separar, soltar, escapar, huir, desencadenar, dejar libre, abrir, liberar, desconectar o perdonar.

Las personas necesitan ser desatadas de las maldiciones, las herencias del mal, los espíritus familiares, el pecado, la culpa, la vergüenza, la condenación, el control, la dominación, la manipulación, la intimidación, el control mental, el control religioso, las dolencias, las enfermedades, las enseñanzas falsas, los hábitos pecaminosos, la carnalidad, la mundanalidad, los demonios, la tradición, las ataduras impías, las promesas impías, los pactos impíos, las palabras, los embrujos, los conjuros, los hechizos, los traumas y las sectas. Nosotros tenemos la autoridad legítima, en el nombre de Jesús para deshacernos de las ataduras de estas influencias destructivas, tanto para nosotros mismos como para las personas a quienes ministramos.

--Extracto tomado del libro Oraciones que derrotan a los demonios de John Eckhardt. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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