Rey Matos un pastor de familia

Este ministro puertorriqueño se ha destacado por servir con dedicación en pro del matrimonio y la familia, además de realzar la importancia de la adoración y la alabanza.
La adoración y la alabanza son maneras en las que el ser humano ensalza, elogia, honra y glorifica al Todopoderoso. Ambas manifestaciones se pueden expresar a través de la música. Algunos ministerios cristianos hacen hincapié sobre la importancia de adorar y alabar a Dios en todo momento. Ejemplo de ello lo observamos en los 150 Salmos que contiene la Biblia. Los salmistas des­tacaron lo maravilloso que resulta adorar y alabar al Señor tanto en las situaciones buenas como en las circunstancias difíciles, pues, a fin de cuentas, el ser humano recibe una especie de bálsamo para su alma una vez procede a poner estas dos expresiones en práctica.

Con motivo de presentar una congregación que realza la adoración y la alabanza, Vida Cristiana se propuso entrevistar al pastor de una de las iglesias más renombradas de la Isla del Cordero, Puerto Rico, por tener un ministerio que se distingue precisamente por tener esta característica espiritual tan excelsa. Nos referimos al pastor puertorriqueño Rey Matos, quien lleva unos trece años ejerciendo la función como pastor principal de la iglesia Ministerio Cristiano Catacumba #5, ubicada en el pueblo de Mayagüez, en la zona oeste de Puerto Rico.

El pastor Matos, de 51 años y biólogo de profesión, lleva 30 años de casado con su esposa, Mildred. Frances Areli, de 26 años, y próxima a casarse e ir con su esposo a la República Dominicana como pareja misio­nera, es la primogénita de la familia Matos. Rey Francisco, de 24 años, es el segundo hijo, y funge como pastor a tiempo completo.

Aparte de pastorear, Matos se desempeña como consejero matrimonial y familiar para organizaciones pro familia, además de ser el autor de dos libros. El primer libro que escribió se titula ¡Señor, que mis hijos te amen! (Casa Creación), y trata sobre el hogar que cuenta con un fundamento bíblico sólido. Por su primer libro, este polifacético pastor y siervo de Dios quedó finalista en la categoría del Medallón de Oro, y ganó el premio de literatura cristiana bajo la categoría del Mejor Libro Original en español de 2003 que otorga la Asociación de Publi­cadoras Evangélicas Hispanas (ECPA, por sus siglas en inglés). Recientemente, en Expolit 2006, presentó su segundo libro, La mujer, el sello de la creación (Casa Creación). Con este libro, Matos expone el propósito que tuvo Dios de crear a la mujer, y comparte su testimonio de sanidad y restauración en su vida y matrimonio. Mediante la lectura de la conversación que Vida Cristiana sostuvo con el pastor Matos, usted podrá entender más a fondo el sentir de este líder cristiano en su interés de dejar claro la importancia de alabar y adorar al Señor, entre otras cosas más. ¡Comence­mos con la entrevista!

Vida Cristiana: Pastor, ¿qué lo motivó colocar a la mujer como tema central en su segundo libro?

Rey Matos: Que el conocimiento de la mujer resulte en provocar una admiración reverente hacia ella, por ser la mujer el regalo más grande que Dios le ha hecho al hombre.

VC: ¿Cómo se siente al explicar este tema ante varios evangelistas, pastores y público en general?

RM: Confieso que en todas las iglesias en Latinoamérica que continuamente visito y comparto este testimonio, me sigue dando vergüenza. Me da vergüenza decirlo, ¡pero he visto a tanta y tanta gente quebrantarse cuando escucha que un pastor se atreve confesar lo que confesé! He estado en iglesias donde al hacer ese relato, lo primero que veo quebrantarse es a la pareja pastoral. El Señor me sigue confirmando que aunque me dé vergüenza, tengo que seguir siendo transparen­te, y dar conocer al mundo que en la iglesia, inclusive dentro del cuer­po pastoral, se puede tener una doble vida. Y, en esta ocasión, la doble vida trata de una vida de amor, buenas relaciones interpersonales, ser muy sociable, y, dentro de la casa, vivir en hostilidad, resentimiento, crítica y amargura... y dar una cara en la calle, una en la iglesia, y otra cara dentro de la casa. En eso consistía mi doble vida, y ahí fue donde Dios tuvo que tratar conmigo.

VC: Si predicar una cosa y practicar otra complica la vida de cual­quier ser humano, ¡mucho más la vida de un pastor!

RM: Sí. De hecho, yo supe ir en el auto desde mi casa a la iglesia gritándole a mi esposa y [luego] sacar una sonrisa al llegar a la iglesia. Mi esposa hacía un esfuerzo por disimular su dolor y tristeza para escucharme predicar el evangelio con ese dolor.

VC: Dice "vergüenza", y pienso en Salmos 71:1 que dice: "En ti, oh Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás". ¿Ha recibido rechazo o crítica negativa por parte de otros líderes cristianos?

RM: Todo lo contrario. Algunos se me acercan para decirme: "Nunca había visto a alguien que, con tanta humildad, se atre­viera a hablar algo así”; y otros: "Nunca me había sentido más redargüido en mi vida; gracias por tener el valor", y comentarios así. Entiendo que nadie, ¡nadie!, me ha criticado por hacerlo. Y si me criticaran, en realidad, ¡no me importaría!

VC: La gente piensa que un líder cristiano tiene una vida fácil; que por tener comunión con el Señor, todo le va bien. En un momento dado, ¿pasó por alguna prueba en la que usted puso a prueba su fe en Dios?

RM: ¡Oh, sí! En muchas ocasiones. Las pruebas han sido de diferente índole: desde el haber sido fuertemente atacado por otros ministros; perder gente que amo por cosas que son totalmente injustas; haber experimentado depresión por alguna situación matrimonial hasta atravesar por crisis y no saber salir de ellas. Puedo contar muchas cosas en 34 años de ministerio, pero sí te puedo decir que he practicado que cada vez que paso por una crisis muy fuerte, me encierro en la presencia de Dios. De hecho, me encierro con Dios. Practico mucho el llorar en la presencia del Señor. Mientras lloro, alabo a Dios; recito la Palabra; invoco su nombre. Digo esto porque, en esos momentos, uno no puede orar.

Yo comprendo a los que me dicen: "Pastor, yo no puedo orar. Yo trato, pero no puedo orar. De verdad, yo lo intento, ¡pero yo no puedo orar!". Cuando se está en una crisis bien fuerte, yo sé lo que es saber orar y no poder, pero sí llorar alabando a Dios, llorar leyendo las escrituras. Inclusive, mientras lloro y trato de orar, le escribo cartas al Señor. Una de esas cartas es la introducción del libro La mujer, el sello de la creación. Y no es otra cosa que una carta que yo le hice al Señor mientras pasaba por la crisis de querer aprender a tratar a una mujer. Lo que yo le pedí al Señor en oración, lo escribí; y cuando me di cuenta de lo que había escrito, dije: "Esto yo creo que lo voy a tener que publicar".

VC: El lector entenderá que es bueno exteriorizar los sentimientos. Es lamentable que en la cultura hispana se les diga a los varones: "Tú eres niño; y los niños no lloran".

RM: Sí. A mí me enseñaron eso. Es saludable llorar, pero hay que saber llorar. Hay que llorar en la presencia de Dios.

VC: ¿Cuán diferente es llorar ante la presencia de Dios del simple hecho de llorar por desespero?

RM: Es muy diferente, y se siente diferente. El que llora sintiéndose solo y el que llora como producto de la amargura y la desesperación, termina de llorar y se sien­te peor. Pero el que llora ante la pre­sencia de Dios por las mismas razones que llora el otro, llora alabando a Dios; implora su nombre, su favor y su gracia. Cuando termina de llorar, se siente en paz; se sien­te consolado.El proble­ma no se ha resuelto, pero uno se sien­te mucho mejor que antes.

VC: Su iglesia, Ministerio Cristiano Catacumba #5, es muy conocida, por distinguir la adoración y la alabanza. ¿Cuál ha sido la clave?

RM: Yo tuve la inquietud de ir a un seminario de adoración de unos estadounidenses que visitaron la iglesia Barbara Ann Rossler, en P.R., hace muchos años, para la década del noventa. Fui, y quedé marcado, muy marcado, porque prediqué el evangelio y tantas otras cosas. Yo hablaba de lo que era alabar a Dios y amar a Dios, pero, ¡no sé! Allí como que se me hizo muy claro que la adoración tiene que ser algo que no sólo brote del corazón, sino que también tiene que ser una expresión del cuerpo, alma y espíritu. Es decir, el ser total debe estar entregado absolutamente a la adoración.

Cuando regreso a mi iglesia, una iglesia que ni músicos tenía y la gente era muy pasiva, tanto mi esposa, mi mamá y yo comenzamos a adorar a Dios apasionadamente. Nos convertimos en la nota discordante, y decidimos los tres que las cosas en el evangelio y en Cristo se apren­den por ejemplos y modelos. Íbamos a dar el ejemplo aunque nos sintiésemos extraños.

Durante ese proceso, yo pedí: "Señor, trae músicos, pero yo [sé que] no voy a poner a ningún músico a ministrar a no ser que sea aprobado por el Espíritu Santo, que esté dando frutos fuera y dentro de la iglesia, por más que yo lo necesite. Aunque sea una estrella, yo no lo voy a poner a ministrar". Y así fue. El Señor empezó a traer músicos. Confieso que como pastor, ¡tenía una desesperación!, por saber que había personas talentosísimas y la iglesia necesitándolas. Al final del proceso, el músico me decía: "Al principio, me sentí ofendido, porque sentí que aquí no valo­raban a los músicos, pero luego que pasé por este proceso de discipulado y crecí espiritualmente tanto, ahora se lo agradezco". Entonces, la iglesia empezó a recibir cada vez más cantantes y talentos. Puedo decirte que las voces más extraordinarias que yo haya oído, están en nuestra iglesia. ¡Gloria a Dios!

Por otro lado, tengo que confesar que tenía la imagen de un testimonio intacha­ble, el de la Hna. Claudina Brinn, una gran voz. Ella estaba en la iglesia cuando yo llegué a pastorear [en Catacumba #5]. Claudina hizo un paréntesis en su minis­terio musical para dedicarse a cultivar su matrimonio. Su esposo era inconverso, y en el proceso, se convierte. Yo comienzo a discipularlo, y, con el tiempo, él se convierte en copastor de nuestra iglesia.

VC: ¿Cómo llegó a formar parte de ciertos ministerios pro familia de EE.UU?

RM: Cuando [la organización] Promise Keepers (Cumplidores de Promesas) se halla­ba en su momento más fuerte, se llevó a Puerto Rico. Y, en efecto, se comenzó a desarrollar en la Isla. Como ya [las personas] me estaban escuchando en la sección de "Vida de casados", de la emisora Nueva Vida, [los de la organización] me invitaron a participar, y me quedé con ellos. Entonces, estuve ministrando con Promise Keepers de Puerto Rico. Luego, de Estados Unidos, llegaron unos representantes del Departamento de los [asuntos] hispanos de Family Life Ministries. Nos dijeron que estaban en busca de recursos que tuviesen una trayectoria de trabajo con familias y matrimonios, y, pues, me enviaron [junto con otros] a los adiestramientos como oradores oficiales de Family Life Ministries. Hemos estado ya por años con ellos. Así fue que se abrió esa puerta.

VC: El núcleo familiar puertorri­queño, y latino en general, sufre deterioro. ¿De qué manera haya usted que ayuda a evitar esa problemática?

RM: Las cosas están cambiando. Lo podemos medir a través de nuestra labor en la radio. La radio en Puerto Rico ha tomado un auge increíble. Por ejemplo, hoy por hoy, la emisora cristiana Nueva Vida compite entre todas las emisoras seculares en [el cuadrante] FM, y está número uno. Nosotros tenemos un "talk show" (programa de entrevistas) en el "prime time" (hora de mayor audiencia) mañanero en vivo, con el cual llevamos diez años, y el "rating" (índice de audien­cia) no ha caído. Ahora, estamos con otra sección más que se llama "De hombres a hombres", para dar consejería al instante. La audiencia entre hombres está aumentando. Entonces, ¿qué pasa? Pues, que la radio ha tenido tanto impacto con este tema de la familia, que tenemos miles y miles de testimonios de restauración en las familias. Además, hace­mos muchas actividades para las familias y retiros para los matrimonios. Éstos se llenan de católicos e inconversos. Y las familias salen restauradas; [los] matrimonios, reconciliados; y hasta [las] parejas divorciadas se casan de nuevo.

Se dice que el porcentaje de divorcios dentro de la iglesia está cerca del 50 por ciento. En nuestros ministerios, es prácticamente cero. ¡Claro! El trabajo es intensísimo. Nosotros nos pasamos dando consejería todos los días e, inclusive, hemos incorporado en nuestro equipo a un doctor en psicología cristiano, quien da servicios gratuitos y ha sido de bendición: el Dr. Benny Rodríguez. Entre todos los pastores y él, estamos trabajando a diario en todos los asuntos de familia no solamente en crisis, sino preventivos. Esto es porque el Señor me dijo que yo tenía que apren­der a pastorear preventivamente, y eso significa que yo tengo que traer parejas sin proble­mas y diagnosticar dónde podría haber problemas en el futuro.

VC: ¡Excelente! Eso es un el­e­mento que la gente deja pasar por alto. Por eso ocurre lo que evidencian las estadísticas.

RM: ¡Exacto! Lo que pasa es que nosotros nos limitamos a esperar la crisis para luego atenderla. Pues, nosotros trabajamos para evitar la crisis.

VC: Pastor, del grupo de hombres que llama para pedir consejos, ¿cuál podría decir es la preocupación general?

RM: Por lo general, se me acercan porque están perdiendo la relación. A veces, es porque la esposa está fría, ya no quieren arreglar y están desconectadas. En general, las mujeres son más preventivas que los hombres. Las mujeres, en el principio de la problemática, buscan ayuda de inmediato. Los hombres tienen que ya estar perdiendo una relación para entonces reaccionar.

VC:¿Cómo ha visto a su esposa dentro de la relación de ustedes luego de ese gran cambio que usted logró?

RM: Yo lo comparo con una flor que se quedó en capullo, y por causa de no estar en un ambiente apropiado, no abrió. Cuando el Señor transformó mi vida, [ese capullo] floreció. Y podría decir que aun en aquellas áreas en las que yo la criticaba, y tenía razón de criticarla, reconocí que yo era el responsable de su condición. Eso me hizo sentir doblemente culpable, porque yo decía: "Dios mío, la culpaba por algo que yo era el responsable de que ella estuviera en esa condición". ¿Por qué [decía eso]? Porque una mujer necesita un ambiente de amor y aceptación para poder florecer, y hay virtudes ence­rradas en las mujeres que no florecen hasta que encuentran un ambie­nte de amor y aceptación. Ella tenía unas virtudes maravillosas... un tesoro de mujer, pero hubo cosas que no salieron hasta que yo comencé a amarla incondicionalmente.

Ahora, puedo decir que mi esposa es la mujer perfecta para mí. Es mi ayuda idónea. ¡Me llena de una forma tan tremenda! Y... ¡yo la disfruto tanto! Cumplimos treinta años de casados, y, sinceramente, no envidio mi luna de miel para nada... ¡no la echo de menos! De verdad que me siento muy feliz.

VC: Sin duda que todo lo que nos ha contado, da a relucir que existe fortaleza dentro del matrimonio, a pesar de todos los sinsabores que hubo en los años anteriores.

RM: Sí. Yo digo que nuestras familias, nuestros matrimonios, son el fundamento de todo lo que hemos visto en el Señor y toda la prosperidad ministerial que hemos tenido. Creo que la base de la autoridad espiritual se está desarr­ollando ahí.

Sé que mencioné en un momento dado a Claudina Brinn. Ahora, menciono a Jacobo Ramos, un tremendo ministro de alabanza y adoración. Jacobo llegó con su novia, ahora esposa, a la iglesia. Lo empezamos a discipu­lar, y comenzó a crecer como hombre de Dios. Luego, entró al ministerio como pastor de adoración a tiempo completo. Hoy por hoy, es un ejemplo y una bendición para el Cuerpo de Cristo. Ya lleva como unos diez años en la iglesia.

VC: Gracias por concedernos esta charla, Pastor. ¡Bendiciones!

RM: Gracias a Vida Cristiana.


Lisa Rivera es la gerente editorial para Vida Cristiana y Casa Creación.

Ministros de adoración y alabanza en el Ministerio Catacumba #5

Jacobo Ramos: Este talentoso puertorri­queño, ministro de la música sacra, es pastor asociado en el Ministerio Cristiano Catacumba #5 de Mayagüez, junto al pastor Rey Matos. Jacobo está encargado de la supervisión del mi­nisterio de alabanza y adoración y el juvenil.

Claudina Brinn: Esta virtuosa puertorri­queña, pionera de la alabanza en la Isla de P.R., forma parte del ministerio del pastor Rey Matos, junto con su esposo, Ferdy, quien es copastor de la iglesia Ministerio Cristiano Catacumba #5. Aparte de llevar la Palabra a través de la música, Claudina ministra a la mujer por medio de las ondas radiales.

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